En mayo de 2010, Carlos Tejedor afrontó el reto de presidir la Cámara de Comercio en una nueva etapa marcada por el éxito de su antecesor y lastrada por la delicada situación económica que atraviesa la provincia. El inicio de esta singladura se vio dificultado por la decisión del Gobierno de derogar la ley que obligaba a las empresas a la adscripción obligatoria a esta entidad; pero acostumbrado a capear temporales, donde muchos ven el principio del fin, Tejedor asegura que este cambio normativo hará posible conseguir que las cámaras sean más eficaces y más orientadas al servicio de las empresas.
Tras nueve meses al frente de la Cámara de Comercio ¿qué balance realiza de la labor desarrollada en este tiempo?
Desde el punto de vista personal el balance es positivo, no sólo por haber tenido la oportunidad de conocer a las personas que componen el plenario y a los profesionales que trabajan día a día en la Cámara en Segovia, así como a los integrantes del Consejo Regional y el Consejo Superior de Cámaras. Profesionalmente, han sido nueve meses un tanto accidentados, porque cuando tomamos posesión, decidimos establecer como prioridad focalizar nuestro trabajo hacia las empresas, aun sabiendo que la labor consultiva a las administraciones es importante. En este sentido, iniciamos una serie de trabajos que el decreto ley de derogación de la adhesión obligatoria ha acelerado, ya que va a impulsar los cambios precisamente en esta dirección.
Una de sus principales preocupaciones al llegar a la Cámara fue conocer la realidad empresarial de la provincia a través de encuentros sectoriales ¿Cómo valora estos encuentros y qué conclusiones ha extraído de ellos?
Los encuentros han sido muy interesantes, en los que el comité ejecutivo y los integrantes del pleno cameral hemos podido conocer de primera mano cómo pensaban los empresarios de la provincia, que es algo muy enriquecedor. Estos encuentros nacieron con el doble objetivo de dar a conocer la Cámara en la provincia y captar las inquietudes y problemas del mundo empresarial con el fin de buscar soluciones, intentando mejorar nuestra relación con los empresarios. Lo ideal es poder haber hecho un mayor número de visitas y estamos programando un nuevo plan de salidas a la provincia que pretendemos poner en marcha en marzo, para informar en detalle cual es el nuevo modelo de cámara que estamos impulsando. En cuanto a los problemas, los más importantes son los emanados de la crisis, como la escasez de demanda y las dificultades de la financiación, en las que coinciden todos los empresarios de la provincia.
A nivel puntual surgen problemas como en la zona nordeste, con un déficit significativo en los sistemas de telecomunicaciones, que nosotros hemos trasladado de forma constructiva hacia las administraciones, y sabemos que ha servido para acelerar los planes que ya estaban en marcha en este sentido.
Desde su llegada a la presidencia de la Cámara en abril del pasado año, parece que los acontecimientos se han precipitado en orden a poner en riesgo el trabajo que esta institución realiza con la derogación del decreto de adhesión obligatoria. ¿Cómo explica usted esta decisión del Gobierno?
Yo creo que es una decisión que ya hemos calificado como muy deficiente, en la que no estamos de acuerdo, porque debería haberse hecho de modo distinto, con el diálogo y el consenso por delante. Creo que hay que mirarlo en positivo, y esta medida va a servir, si somos ágiles y rápidos en leer e interpretar las necesidades de nuestras empresas para llevar a cabo un nuevo modelo de cámaras, ligado a la interconexión con el resto de instituciones de España y del mundo, porque el valor de trabajo en red y la potencialidad de los contactos que suponen 90 cámaras en España y más de 5.000 en todo el mundo debe reflejarse en nuestras empresas.
Es tiempo de ponernos a trabajar y no quejarnos de esta medida que ya criticamos suficientemente. Ahora toca avanzar y pensar en positivo, porque los responsables de la cámara queremos que el nuevo modelo de cámara sea eficaz, eficiente y con unos objetivos muy bien determinados.
En definitiva, de lo que se trata es de convertir una decisión controvertida en una oportunidad, algo a lo que estamos muy acostumbrados los empresarios.
Para afrontar la «refundación», la Cámara trabaja en la creación de nuevos productos y servicios con los que conseguir ingresos ¿En qué linea irán estos productos y cómo cree que serán asumidos por los empresarios?.
Estamos trabajando en un nuevo modelo de cámara que sea sostenible en el tiempo, capaz de tener una financiación adecuada a las necesidades del tejido empresarial y que ponga en valor todas las potencialidades de una red. La decisión que hemos adoptado unánimemente en el pleno cameral es la de focalizar nuestros esfuerzos hacia la formación y la internacionalización.
La formación debe tender a la excelencia en aquellos aspectos que no estén cubiertos de forma reglada, con trajes a medida para empresas y para sectores que así la demanden, mientras que en lo que se refiere a la internacionalización la entendemos desde la perspectiva de una pequeña provincia donde las empresas no tienen la dimensión adecuada para aspirar a grandes proyectos.
