En los maratones de verano de fútbol sala, suele haber una regla no escrita, el ‘famoso’ artículo 34, que dice que en este tipo de partidos se juega a lo que quiere el bueno. Si el bueno está cansado, o apático, o medio lesionado, habrá partido, y las posibilidades del rival aumentarán. Pero como el bueno quiera jugar…
Ayer, y durante los tres días de la competición que se inició el viernes precisamente con el partido que enfrentó a los dos equipos que se clasificaron posteriormente para la final del torneo, se jugó a lo que quiso el bueno, que no fue otro que el jugador (casi renovado) del Naturpellet Segovia, Álvaro de Luis Yubero ‘Alvarito’, que dio un auténtico clínic de fútbol sala vistiendo los colores del equipo Cableón, plagado de jugadores de bueno nivel como su compañero en el Naturpellet Edu, Carlitos, Xavi o Quique Salgado.
Frente a ellos, los componentes del equipo de casa, el Valverde, para los que el éxito fue haber llegado a la final después de superar no pocas adversidades. Con Palomo y Chato turnándose en la portería, con algunos jóvenes de calidad como Isma y Luis, más las ganas de Miguel y la ambición de Valentín, el equipo verde había puesto sus pies en la final, y la afrontaba con el respeto lógico a un oponente que llegaba con la vitola de máximo favorito.
Asumiendo roles Y, ciertamente, el Cableón asumió sin ningún problema ese peso de ser el principal candidato a la victoria. Sobre el parquet del polideportivo de Valverde se dispuso a tocar la pelota ante un rival encerrado en su cancha, tratando de encontrar un resquicio para lanzar sus contras, una opción que se dio en escasas ocasiones en el primer tiempo, ya que los jugadores ‘visitantes’ tocaron con mucha calidad la pelota, aunque las oportunidades para marcar no fueron demasiadas.
Aún así, durante muchos minutos el balón estuvo más cerca del área de Chato que de Rober, hasta que en el ecuador del primer tiempo un robo en la primera línea de presión acabó con un envío al segundo palo, donde Alvarito fusiló por arriba el 0-1. Se sacudió un tanto el dominio foráneo el Valverde, e Isma se encontró con el palo tras un lanzamiento lejano que sorprendió a Rober. Poco después, Quique Salgado tuvo el 0-2 en sus botas en una meritoria acción ofensiva del Cableón, que terminó con el poste repeliendo el lanzamiento del jugador segoviano.Así se llegó al descanso con la mínima ventaja del favorito a la victoria, y los dos rivales empleándose con limpieza en la cancha, poniéndoselo fácil a los árbitros.
Errores que condenan Los jugadores de Valverde iniciaron el segundo tiempo como terminaron el primero, sin encontrar la manera de superar la primera línea de presión de su oponente. La apuesta del juego en largo desde el portero al pívot se puso en liza en pocas oportunidades, pretendiendo sacar el balón jugado desde atrás, un hecho que pasó factura a los verdes, que encajaron el 0-2 en un error en la entrega cerca del área de Palomo, que había sustituido a Chato en el descanso y no pudo evitar que Ángel marcara con calidad el segundo tanto del Cableón.
Valverde se había visto ya con dos tantos de desventaja en el campeonato, pero no en la final, y evidentemente no con tanto desgaste como llevaba en el partido. Aún así, los de casa pusieron más empeño en sus acciones, aprovecharon una relajación en el juego del contrario, y sin llegar a asediar ni mucho menos el marco de Rober (es más, durante muchos minutos estuvo mucho más cerca del 0-3 que el 1-2), sí dio la sensación de estar igualado el partido, que poco a poco iba llegando a su final.
El Cableón cambiaba mucho si Alvarito no estaba en la pista, pero fue con él sobre la cancha cuando el Valverde realizó una rápida acción ofensiva que dio a Valentín la oportunidad de colocar el 1-2 en el electrónico. Restaban 45 segundos para la conclusión, tiempo suficiente en fútbol sala como para dar la vuelta a la situación, pero el equipo visitante puso veteranía y calidad sobre la cancha, recibió un pequeño susto en un rebote que terminó cerca de su portería, y aunque Valverde puso portero-jugador en su último ataque, no le dio tiempo a marcar el gol que hubiera supuesto el empate. El Cableón fue el justo ganador de la final de un torneo que finalizó su tercera década de vida. Y que cumpla muchos más.
