Jugar tantos partidos en tan pocos días causa estragos hasta en los más fuertes. Después del esfuerzo titánico bajo la lluvia llevado a cabo el miércoles, el Club Deportivo La Granja afrontaba ayer un partido que se preveía ‘a cara de perro’, como así fue, ante un siempre correoso Atlético Tordesillas. Pues bien, los locales dominaron durante toda la primera parte –en la que solo les faltó marcar– y se adelantaron en el minuto 3 de la segunda, pero el partido se les hizo cuesta arriba desde que los rojiblancos marcaron el 1-1.
Sergio Inclán dispuso un once inicial con un solo cambio con respecto al partido del miércoles contra la Cultural Leonesa –con la novedad de Quique en lugar de David Martín–, pero con una estrategia distinta, ya que se volvió a una defensa de cuatro con David Franco y Pluma como centrales. Por su parte, Lamas se colocó de enganche entre el centro del campo y la zaga, con Guillermo algo más adelantado, Quique e Iván Yubero en los extremos, Adrián de mediapunta y Mansino, una vez más, como delantero centro titular.
Los primeros minutos fueron de posesión repartida, con mucho balón de un lado hacia el otro del campo y sin oportunidades que destacar, ya que los pases finales no llegaban a su destino.
Por su parte, La Granja no quería especular, y salió presionando desde el primer momento la salida desde atrás de los atléticos.
Según transcurrían los minutos y se llegaba al primer cuarto de hora se pudo ver cómo el equipo granjeño controlaba la situación, guardando bien las espaldas y creando desde atrás, activando el juego por los extremos, sin olvidarse de un incombustible Adrián, que era capaz de llegar a todos los balones. Pero el portero vallisoletano aún no tuvo que actuar, al igual que Yiyo en el otro lado.
Las primeras ocasiones claras de gol de La Granja llegaron entre el minuto 23 y el 24, de la mano de Adrián, que robó un balón llegando desde atrás y se plantó solo ante el portero, pero no llegó a rematar bien; y la siguiente de Iván Yubero, cuya vaselina se marchó algo desviada a la derecha de la portería.
Seguidamente, otra vez Iván Yubero tuvo en sus botas el 1-0, pero falló en el mano a mano con el portero. De todas maneras la jugada fue anulada en última instancia por fuera de juego, aunque el árbitro dejó seguir, para después hacer caso a la bandera levantada de su auxiliar.
Tras este periodo de oportunidades locales el partido se calmó. Pero, antes del descanso, Mansino se quedó muy cerca de marcar, tras un saque largo de Yiyo que acabó en los pies del delantero, pero que terminó mandando el balón al cuerpo del guardameta. Así, con los de casa asediando a la portería contraria, el árbitro pitó el final.
Segunda parte
La Granja salió muy fuerte tras el descanso, disponiendo de una ocasión anulada por mano de Mansino, y de un par de corners. Y, precisamente, en uno de estos saques de esquina llegó el 1-0, con un remate de Guillermo dentro del área pequeña, tras aprovecharse de un balón suelto que no logró sujetar el portero.
Tras encajar el gol al Tordesillas no le quedó más remedio que arriesgar, algo que no hizo durante toda la primera parte. Pero los azules se mantuvieron firmes atrás, y no se escondieron a la hora de seguir presionando, pero sin perder la cabeza. A pesar de todo, los granjeños vivieron un momento de bajón alrededor del minuto 70, fruto del cansancio o de la relajación. Los vallisoletanos apretaron los dientes y encerraron a los locales atrás, poniéndoles en aprietos hasta tal punto que consiguieron empatar, en el 78 con un gol de Adalia desde el segundo palo.
De repente, después de un largo rato de letargo, los atléticos despertaron y desconcertaron a los granjeños. Pero aún quedaba tiempo para responder, y Domingo estuvo muy cerca de lograr el segundo gol nada más salir al campo, pero el portero despejó bien por abajo. El mismo Domingo, en el minuto 89, volvió a tener el gol en sus botas, pero desaprovechó un buen centro atrás de Adrián y rompió el balón, mandándolo demasiado arriba.
Así pues, 1-1 final y a pasar página, para mañana lunes volver a jugar (esto es de locos), que viene el Cristo Atlético.
