Llevamos 10 meses nefastos para todos. La situación que ha creado el coronavirus ha sido nunca vista por nosotros, han faltado muchas cosas en este año horrible, dar el último adiós a nuestros amigos y seres queridos, acontecimientos que no se han podido celebrar, reuniones familiares en esta pasada Navidad…, es muy duro para todos. Todos lo están intentando hacer lo mejor posible, pero en la situación actual es muy complicado acertar si no se cumplen las normas a rajatabla.
Nuestro pueblo no se merece lo que sucedió el pasado 31 de enero, esa celebración festiva como si no hubiera pasado nada, no venía a cuento. El sector hostelero ha sido y va a seguir siendo el más castigado por las normas de la pandemia. Todos somos mayorcitos para saber que no podemos comprometer el trabajo de muchos por una celebración absurda en la situación actual. Ahora es posible que por culpa de unos pocos, la hostelería local se llene de multas, que añadido a los cierres decretados lleve a los que son dueños de estos establecimientos a sufrir severas pérdidas económicas o incluso al cierre definitivo. Hay que estar a las duras y a las maduras.
El refrán que conforma parte del titular nos recuerda las enormes ventajas que tiene para el campo toda la nieve que ha caído este fin de semana. Que así sea y a cuidarse.
