Hace un año por estas fechas estábamos practicando una entrañable tradición muy extendida de desearnos unos a otros pasar una “Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo”.
No sabíamos la terrible sorpresa que nos tenía preparado este maldito año 2020 que iba a entrar. Este terrible virus que ha cambiado al Mundo, que ha echado por tierra tantísimos proyectos e ilusiones. Que ha destruido millones de trabajos, empresas centenarias y recientes, hogares, familias, tradiciones… Sobre todo, que se está llevando una infinidad de seres humanos en unas condiciones, completamente inhumanas, terribles, solos, aterrados por el miedo a una certeza final, sin poderse despedir de los seres queridos y sin una palabra de consuelo. ¿Quién no tiene familiares, allegados, amigos, vecinos compañeros de trabajo, que se están marchado? A pesar del silencio y empeño de los medios de comunicación en ocultar los cadáveres, distrayéndonos con miles de cifras bailantes, con especulaciones sobre las situaciones en otros países y las medidas de los diversos gobiernos. La situación es dantesca. Estamos pasando los meses con los corazones encogidos, haciendo, en muchos casos, como vulgarmente se dice, de tripas corazón, intentando ir superando día a día los temores a las noticias de los contagios de las zonas de nuestro entorno.
Así hemos llegado a este diciembre, de este maldito año, donde las celebraciones, las tradiciones, las fiestas, la religión, la cultura, …. Todo se ha ido al traste. A la primera ola del virus, siguió la segunda, y ya estamos empezando a oír hablar de la tercera, entre las promesas de millonarias dosis de vacunas que se van a repetir, y que una y otra vez nos cuentan en los telediarios.
Desde septiembre nos han estado, medio engañando, diciéndonos que se ponían restricciones para que no se saliera los fines de semana, y poder salvar, primero el puente de los Santos, después que, para el puente de la Inmaculada y la Constitución, y por último para salvar las Navidades. Estamos en las vísperas, y ya nos están diciendo que nada de nada. Las restricciones han acabado con los fines de semana, los puentes y como no, con las fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes. Tristemente, este maldito año, nos perderemos la tierna compañía de los nietos y de los seres queridos. Los programas con las actividades, super restringidas a unos pocos participantes, ya han eliminado entre otras, las cabalgatas de “Reyes Magos” que tanta ilusión representa para los más pequeños. Una de las tradiciones más bonitas y tiernas de estas fiestas.
Ante este panorama, nos queda rememorar los recuerdos y costumbres que tanto llenaron nuestras vidas.
En El Espinar, en este periodo de Navidad, las traiciones tienen un sentido muy diferente al que nos podemos encontrar durante la Semana Santa y que hemos podido relatar en otras ocasiones. No hay procesiones, y la liturgia no cobra tanta relevancia. También la participación es diferente. Mientras en Semana Santa las cofradías, en colaboración con la Parroquia, llevan la carga presencial de la mayoría de los actos, en Navidad las actividades se reparten, por un lado, entre las peñas que realizan diversos actos y la Cabalgata de Reyes, las agrupaciones musicales que en diferentes tiempos han amenizado con sus villancicos estas fechas, los montajes particulares de los populares nacimientos, y la generosa participación del Ayuntamiento enfocada a los más peques, auténticos protagonistas y foco de atención del Municipio.
Del siglo pasado tenemos el recuerdo de los nacimientos y villancicos que realizaban las Madres Jesuitinas en el Colegio del Arenal (antiguo palacio del Conde de Alcolea, y actual centro cultural, Academia de Música, etc.). Y que tanta ilusión creaba entre todos nosotros por aquellos años.
En diferentes momentos, las diversas rondallas, han preparado conciertos, recitales y amenizaciones de todo tipo que han servido para poner música a las navidades a lo largo de este último siglo. Abundando más en este campo, hay que recordar los diversos coros parroquiales de San Rafael y El Espinar, del Hogar del Pensionista, agrupaciones particulares, Escuela de Dulzainas de San Rafael y, sobre todo, la Banda de Música con sus alegres interpretaciones, que últimamente suelen acabar con la Marcha Radetzky, tan popular por el Concierto de Año Nuevo de Viena. Todos han colaborado, en cada momento, arreglo a sus circunstancias. Bien en los concursos organizados por la Diputación, por las parroquias, por asociaciones de amas de casa, hogares de pensionistas, etc., y en los últimos años, en visitas a los otros “niños” que habitan en la Residencia de Mayores.
Una de las tradiciones más arraigadas, que me viene a la mente, es el reparto de las castañas, que gracias al Ayuntamiento se realizaba y se sigue realizando el día que se dan las vacaciones en el colegio. Muchos teníamos la costumbre de ir, después a repartir dichas castañas a nuestros abuelos para que nos dieran la pesetilla, o el duro, los más afortunados. Por supuesto, en los colegios se hacían las funciones correspondientes de representaciones navideñas. Y en la tarde de Noche Buena era obligado el visitar los nacimientos y belenes de las casas de vecinos y familiares cantando villancicos y pidiendo el consabido aguinaldo. ¡El reparto al final de lo obtenido era de lo más importante!
En las últimas décadas, con la influencia anglosajona en los medios, se ha desarrollado muchísimo la figura de San Nicolás de Bari que, con todas sus variantes, ha dado en resultado la popular figura de Santa Claus o Papá Noel, lo cual se ha aprovechado para que las peñas locales organicen una popular llegada del personaje con su trineo y duendecillos a la plaza del Ayuntamiento. “Santa” recibe a los peques repartiendo caramelos y haciéndose fotos.
Ritual similar se ha realizado en algunas ocasiones con el Paje de los Reyes Magos. Este se encarga de recoger las cartas que los niños, entre nerviosos y esperanzados, entregan con las peticiones de sus juguetes preferidos.
Pasando al campo de los belenes y nacimientos hay una larga tradición en nuestro municipio de colocación, exposición y concurso de estos montajes que representan la venida del “Niño Jesús”. El recuerdo que tengo más remoto es el de las visitas a los nacimientos del Colegio de las Madres Jesuitinas y de la iglesia de San Eutropio, quedando sorprendentemente gravado en mi mente infantil. Por supuesto otros muchos montajes de nacimientos se hacen en casas, asociaciones, comercios y centros de todo tipo. Unas veces de particulares y otras veces de grupos de vecinos. Me vienen a la mente el premiado Nacimiento de la Asociación Familiar San Antonio de la Estación de El Espinar por su creatividad, los diferentes montadores de los espectaculares nacimientos de las parroquias, el del taller Osdaglo, el de Juan López, el de Juan Carlos García, y tantos y tantos más que no tendría espacio para mencionarlos todos.
Pero si quiero reseñar aquí la tradición que en las últimas décadas ha tomado mucho auge, y que además requiere un esfuerzo añadido, y es la colocación de pequeños belenes, o “misterios” al aire libre. Creo que se empezó con la colocación de un “misterio” en el chozo de Majal-brezo en mitad del bosque en Aguas Vertientes, y que duró más de una década. Igualmente, la colocación de otro en la cueva de Cueva Valiente, a 1900 metros de altura. Seguimos con el montaje de otro en la fuente de El Esportón, también en medio del bosque de Aguas Vertientes. Y, por último, el que desde hace unos pocos años se pone en la ventana de la Ermita del Stmo. Cristo del Caloco.
Otras de las actividades que se realizan en estos días de Fiestas Navideñas, con un carácter más lúdico, son la carrera de San Silvestre y con un carácter extraordinario por su peculiaridad y desafío es el “Chapuzón del resfriado”, que se realiza en las gélidas aguas del arroyo Gudillos en San Rafael, donde un grupo de osados valientes, al son de tamboril y dulzainas, se sumergen en el arroyo, teniendo que romper en muchas ediciones, el hielo para poder darse el chapuzón.
En los últimos años, se ha fomentado, con no poco éxito, la decoración de rincones y plazas por parte de los vecinos. Esto va unido a la decoración de las luces que se pone por parte de el Ayuntamiento, y que nos anuncia la llegada de estos días de Navidad. Para que no falte de nada, en los días claves y en la plaza de la Constitución los empleados del Ayuntamiento ponen villancicos para que, por los altavoces, se pueda oír en la zona centro del pueblo. Dependiendo del empleado de turno había canciones que se podían oír una y otra vez, hasta aprenderte la letra de corrillo. “El abuelo fue picador allá en la mina…”, no era villancico, pero a alguno de los empleados le encantaba, y nos la tuvimos que aprender, jejeje.
Por último, como no, la Cabalgata de los Reyes Magos, que tiene su presentación en los cuatro núcleos del Municipio, donde sus Majestades van acompañados por la Banda Municipal de Música y un reguero de familias con los auténticos protagonistas, que son los más pequeños.
En mis más profundos recuerdos tengo las imágenes de la llegada por la calle Real de los Reyes Magos, montados en sus caballos, los pastores portando antorchas humeantes, la música de alegres villancicos interpretados por la Banda y los nervios mezclados con un cierto temor ante el espectáculo y la presencia imponente de sus Majestades. Al llegar a la Plaza del Ayuntamiento, los tres Reyes se bajaban de sus caballos y se dirigían a la Iglesia donde eran recibidos con todos los honores por el párroco y adoraban al Niño Jesús.
Unos años después la A.J.E. (Asociación de Jóvenes de El Espinar) tomó la antorcha y junto con alguna panda, sentaron las bases de la actual estructura de la cabalgata. Siempre recordaré a Rafael Muñoz, entre otros muchos, trajinando en montar las precarias carrozas, entre ellas, la que sacamos para el Rey Herodes. ¡Qué tiempos!
Las cabalgatas de las décadas más recientes son mucho más elaboradas, múltiples carrozas engalanadas, en las que se pueden degustar, calientes caldos, manjares de la matanza, chocolate humeante, dulces artesanales y muchos caramelos, así como la consabida Banda de Música, acompañan a los tres Reyes Magos. Por la noche, mientras los pajes van repartiendo los juguetes y regalos, sus Majestades aprovechan para visitar algunas casas de los participantes de la cabalgata y así entre otras cosas, entregar en mano algunos juguetes…
Al día siguiente, después de haber descubierto los regalos y de desayunar en casa, al igual que hoy en día, los más pequeños nos dirigíamos al Ayuntamiento, donde en el Salón de Actos, los Reyes Magos nos entregaban en mano un juguete a cada uno de los niños del pueblo. Antes teníamos que dar el nombre completo a uno de los pajes y sacar una papeleta con un número de la urna de cristal. Dependiendo del número te correspondía uno, u otro juguete.
A las doce del mediodía los Reyes hacían un alto y en comitiva con las autoridades asistían a la Misa de Reyes, donde la mayor parte de los asistentes infantiles acudíamos con el juguete que nuestros padres no habían logrado que dejáramos en casa.
Para terminar, mi recuerdo, cariño y gratitud a todos aquellos que han colaborado y colaboran para que estos días sean más entrañables. Mis deseos de Paz, Felicidad y Resignación en estas Fiestas Navideñas, y que 2021 sea el Año de la Esperanza, lleno de todo lo que nos ha faltado en este año que despedimos.
