Partido interesante, a priori, el que enfrentaba a talaveranos y segovianos. Los segundos, interesados en recuperar algo de fuelle e integrarse entre los equipos de la parte alta y los primeros con el oscuro deseo de imponerse y llegar a la primera posición de la tabla clasificatoria aunque fuera de manera provisional, a falta de los partidos de hoy.
El partido comenzó de manera intensa. El primero en intentarlo fue el equipo local, pero con más intensidad lo hacían los visitantes. Avisó Sergio para empezar, siendo secundado por su compañero Kristjian, pero no anduvieron afortunados. Eso sí, menos suerte tuvo su compañero Borja que logró rematar con fuerza pero se topó con los dos postes para perder una ocasión clara de adelantarse en el luminoso. Eran muestras palpables de que al Talavera le costaba desarrollar el juego que le había aupado hasta arriba y de que el Caja Segovia iba a por todas. Poco a poco, con mucho esfuerzo, los locales se sacudieron el dominio y fueron logrando aproximarse a la meta visitante. Así, Dani Laurino y Revert, por partida doble, equilibraron un tanto las ocasiones a sumar en sus casilleros.
Desde entonces, los talaveranos parecieron hacerse con la contienda. La pelota era suya por mucho que, de vez en cuando, los segovianos se lo discutían. Eso sí, las mejores ocasiones de los de Jesús Velasco llegaban por las facilidades que daban los errores talaveranos, un tanto imprecisos en la defensa y el centro del campo, quizás, por las prisas llegar a la meta rival y adelantarse en el marcador.
De todas formas, las oportunidades de marcar brillaron por su ausencia durante muchos minutos. Las dos escuadras querían pero sus evoluciones no se convertían en remates, ni mucho menos en paradas u ocasiones de gol. Así, ambos equipos comenzaron a arriesgar un tanto para poder llegar con más facilidad, y los errores se daban más cerca de las metas rivales, con opciones de contragolpe.
Como las ocasiones, el control del partido variaba continuamente, sin dominador claro. Eso sí, de cara al espectador, el partido resultaba entretenido, más que nada por el toma y daca y la intensidad de ambos quintetos, ya que por lo estético del juego, quizás no podría destacarse. Ni por los goles, aunque sí hubo alguno, anulado, eso sí, al Caja Segovia por mano de Borja.
En la reanudación, de nuevo eran los segovianos los que acudían a su cita con la meta rival con mayor frecuencia. De hecho, al poco de empezar, Sergio la tuvo, pero, casi incomprensiblemente, el visitante no atinaba con los tres palos. A pesar de ellos, los talaveranos mostraban arrebatos de rabia que les hacían mostrar la peligrosidad de sus ataques, como demostró Laurino al poco del inicio.
Los mayores temores talaveranos se confirmaron en el minuto 24, cuando Borja plasmó el mayor tino y peligrosidad visitante en el primer gol del encuentro, tanto que llegó tras una buena combinación de todo el quinteto visitante ante un Talavera incapaz de contener a su oponente.
Esta circunstancia dejó un poco noqueados a los de Carlos Sánchez, que veían que todas sus intentonas se quedaban en nada de cara al marco rival. Ganas y poco más para llevarse a la boca para los blanquiazules. Al menos, con el paso de los minutos, los talaveranos trataron de reaccionar e igualar el luminoso. Pero empujar no era suficiente, ya que era infructuoso tanto dominio y Chicho, Justo y, sobre todo, José Revert, a pesar de contar con opciones, no eran capaces de batir a Cidao.
Y mientras, los segovianos, asentados en una defensa casi invulnerable, se las apañaban para salir a la contra con mucho peligro, tratando de coger a su oponente, volcado, con la guardia baja. En una de esas salidas, cuando los locales estaban volcados, fallaron en el inicio de la jugada y permitieron que, con la rapidez habitual, Tobe se plantara ante Jesús Herrero y lo batiera en la salida.
Si ya antes los talaveranos tenían dificultades para la elaboración, en parte por el cansancio, en parte por las prisas, en parte por la tupida defensa visitante, el segundo gol les dejó casi noqueado. Así, casi sin pensar, más por corazón que por cabeza, lo intentaban los blanquiazules, pero era un partido ya franco para la escuadra castellano-leonesa. De hecho, Tobe la tuvo clara para hacer el gol definitivo, pero su remate se topó con el poste en su carrera hacia el gol.
En los últimos minutos y con poco que perder, los de Carlos Sánchez fueron a por todas con portero-jugador. Después de encerrara a su oponente, Nando acortó diferencias en superioridad y metió presión a un partido encendido literalmente.