¿Genéricos sí? ¿Genéricos no? Javier del Río, responsable del prestigioso laboratorio Cinfa, lo tiene claro, pues asegura que no hay «ninguna diferencia» entre éstos y los de marca porque ambos tienen «la misma calidad, seguridad y eficacia», como corrobora la Agencia Española del Medicamento, que hace las mismas comprobaciones de calidad a unos y a otros. Natural de Cuellar de la Sierra (Soria), reconoce que la cuota de mercado de los genéricos es mayor en los países europeos de nuestro entorno, como Francia y, mucho más elevada, en EEUU (80 por ciento).
Cuando la investigación de un laboratorio ha permitido diseñar un medicamento para una determinada enfermedad, la Agencia del Medicamento le otorga una patente exclusiva para su comercialización durante 10 años. Después de este tiempo, el resto de los laboratorios pueden comercializarlo: toca hablar de medicamentos genéricos.
Hace unos días, los Príncipes de Asturias visitaron la sede de la empresa en Pamplona. ¿Qué significado tuvo para ustedes?
La valoramos muy positivamente porque es un apoyo más de la Monarquía a las empresas españolas y un respaldo para que, entre todos, superemos la situación de crisis en la que nos encontramos.
¿En qué posición se encuentra Cinfa en el mercado farmacéutico español?
Somos la farmacéutica que más unidades de medicamentos vende en todo el país a través de las farmacias, sumando tanto medicamentos de prescripción como de consejo farmacéutico, que no necesitan receta médica. Esto significa que somos el laboratorio más presente en los hogares españoles.
¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta el mercado de productos farmacéuticos genéricos en estos momentos?
En los próximos años habrá pocas caídas de patentes de medicamentos de marca y eso, lógicamente, nos afectará. Además, hay que tener en cuenta la bajada de los precios que padecemos desde el 2012 pero, como en todo, deberá haber un tope. Fabricar medicamentos por debajo de dos euros es complicado. Ahora mismo, hay productos que valen menos que las chuches que puedes comprar a tus hijos. Creo que hay que buscar un equilibrio razonable para no quitarle valor a lo que es un medicamento con precios tan bajos. En nuestro caso, casi el 70% de nuestro vademécum tienen un precio medio de unos dos euros y, en algunos casos, inferior, y ya no hay mucho margen para mejorar de los precios. Se corre el peligro de vender medicamentos a un precio inferior a su coste. La desfinanciación de algunos medicamentos también nos ha afectado muy directamente, mientras que el copago, además de perjudicar a los ciudadanos, está provocando una bajada de la demanda, llevándonos a cifras de gasto farmacéutico de hace 10 años.
Otro tema también importante es el de los impagos a las farmacias por parte de la administración. ¿Cómo se encuentra el sector?
Buscamos estabilidad. Además, debe tenerse en cuenta que el 50% de la industria de genéricos es nacional y está invirtiendo en este país, creando PIB, invirtiendo en tecnología y desarrollando productos que, al final, son puestos de trabajo. No sé de qué vamos a comer en este país. A unas empresas no les pagan, a otras la crisis les está afectando y, a las que más o menos nos estamos manteniendo, prácticamente todas las medidas que se aprueban nos dan en la línea de flotación. Algo tendremos que hacer en este país.
¿Están en contra de la nueva Ley del Medicamento que se está tramitando en el Congreso?
No, no estamos en contra de la ley. Entendemos que debe haber bajadas de precios, pero decimos que se debe tener cuidado para que la misma no afecte a medicamentos que ya están al borde de su rentabilidad. Si un medicamento vale 1,10 euros y tú bajas un precio el 90%, se quedará en 17 céntimos y, con esa cantidad, nadie puede sacarlo al mercado y, mucho menos, si hace como nosotros, es decir, invertir, crear empleo y desarrollar productos. Es obvio que 17 céntimos están por debajo del coste que a nosotros nos invertimos para hacer ese medicamento. Lo que pedimos es un equilibrio y un sentido común para las cosas. En este país hay que mirar un poco más a medio y largo plazo y no tanto políticas cortoplacistas que van a lo fácil, que es atacar sobre el 15% del gasto farmacéutico, de donde el 7% corresponde a productos genéricos. En España tenemos que analizar otras cuestiones que tienen un elevado coste, como la burocracia o la administración, que cuestan mucho dinero. De todos modos, Cinfa no ve las cosas de modo pesimistas. Nosotros vamos a tratar de adaptarnos a la ley para poder competir. No voy en contra de la administración, lo que estamos haciendo es poner ideas encima de la mesa.
¿También se están expandiendo en el mundo?
Sí, claro. Hemos creado una filial en Corea del Sur, vamos a entrar de lleno en los países del Golfo y tenemos intereses en otros Estados, en concreto en aquellos donde podemos aportar un valor diferencial, porque en Europa poco podemos decir de genéricos, ya que la mayoría de las naciones están por delante de la nuestra. Además, todos los países son muy proteccionistas, mientras que en España abrimos mucho más la puerta. Y eso es lo que también pedimos, que en nuestro país se proteja a la industria nacional porque es estratégica, crea unos 9.000 puestos de trabajo directos y casi 20.000 indirectos e invertimos creando empleo y generando PIB.
