Una de las modalidades empresariales que mejor capacidad tiene para enfrentarse a situaciones económicas adversas es el cooperativismo, la unión de varios empresarios, productores, vendedores o consumidores, con un vínculo sectorial, para la utilidad común de los socios.
De hecho, según el último estudio realizado por la Consejería de Economía y Empleo de la Junta, “en su capacidad para resistir las dificultades, las cooperativas han mostrado un comportamiento especialmente positivo en el mercado laboral”. La destrucción de empleo durante la crisis ha sido un 8 por ciento inferior en las cooperativas que en el resto de las empresas, y casi el 80 por ciento de los contratos en las cooperativas tienen carácter indefinido, señalan los datos de la Junta.
“Esto es consecuencia de la actitud emprendedora y el trabajo diario de los socios y de la cada vez más decidida apuesta por el uso de las nuevas tecnologías que ha facilitado que su actividad se haya dirigido a otros campos más rentables”, aseguran desde la Consejería.
Así, en Castilla León hay registradas 2.091 cooperativas —a fecha 30 de junio de 2015—. De estas, destacan por su número las más de 1.100 agrarias —579 agrarias puras y 539 de explotación comunitaria de la tierra—. A ellas hay que añadir las 624 de trabajo; las 237 de vivienda; o las 38 de segundo grado —las constituidas por al menos otras dos cooperativas—, participando, todas ellas, en el desarrollo económico y la generación de empleo de calidad de las zonas geográficas en que desarrollan su actividad.
También hay, a nivel regional, una sola cooperativa de crédito; y 38 de segundo grado, registradas en la sección central de la Comunidad Autónoma.
Cabe resaltar también que Castilla y León cuenta con grandes empresas cooperativas como Cobadu, Acor, Copiso y Agropal, que se encuentran entre las diez mayores cooperativas agroalimentarias españolas, ocupando los puestos segundo, tercero, quinto y noveno, respectivamente.
Por lo que respecta a la provincia de Segovia, concentra el 6,5 por ciento de las cooperativas regionales, con un total de 136, con actividad económica y establecidas en el territorio, dedicadas a diferentes áreas y sectores. Al igual que a nivel regional, el grupo más numeroso es de las cooperativas agrarias, con 54; a las que hay que añadir otras 3 dedicadas a la explotación comunitaria de la tierra. A continuación, el sector de la vivienda es el segundo ámbito con más empresas cooperativistas registradas, con 46; 23 están relacionadas con el trabajo; 6 se dedican al sector servicios; otras 3 al transporte y 1 registrada en el ámbito de enseñanza.
Destacan desde la Junta que las cooperativas también tienen que impulsar la competitividad, la calidad, la internacionalización, la innovación y la formación. Así, la Estrategia Integrada de Empleo (2012-2015), que incluye el VI Plan de Empleo impulsado por el Gobierno regional, considera a la Economía Social “como pieza clave en el nuevo modelo productivo. La estrategia incluye medidas de fomento del empleo, formación, apoyo a la inversión y financiación para proyectos generadores de empleo”.
Además, en un momento de recuperación económica como el actual, la Junta “está priorizando el apoyo a las empresas para que actúen para la recuperación del crecimiento y la creación de empleo. Precisamente en este entorno se mueven los emprendedores sociales, las cooperativas y, en definitiva, las empresas de Economía Social, como fórmulas de emprendimiento basadas en los principios de participación, cooperación, sostenibilidad, integración y confianza en las personas”.
La Comunidad necesita más empresas, dicen desde la Consejería de Empleo, más fuertes y más competitivas, por tanto la Junta “está realizando un esfuerzo especial en crear un entorno atractivo y amable para el emprendedor. Por ello, siguiendo la línea iniciada por el Gobierno de España a través de la Reforma Laboral y la Ley de apoyo a los Emprendedores, la Junta de Castilla y León aprobó la Ley de Estímulo a la Creación de Empresas con el fin de impulsar el desarrollo de políticas de creación de empresas que permitan un amplio reconocimiento social a la figura del emprendedor y un marco propicio al desarrollo de su actividad”.