Esperada, y con gran expectación, la noche del lunes cumplió un año más con las expectativas: diversión, imaginación y creatividad quedaron plasmados en los centenares disfraces de cada una de las más de cincuenta peñas que inundaron la Plaza de Valsaín, poniendo muy difícil el veredicto
a la Directiva de Festejos, que otorgó a la peña ‘Las Ninfas’ el preciado reconocimiento.
En cuanto al encierro de ayer, discurrió con absoluta normalidad por los bellos parajes de El Parque y su duración fue la habitual, quizá algo prolongada. Los almuerzos dieron paso al deporte del triatlón, en el que vencieron Jaime Huertas, Óscar P. Carreras e Ignacio Bujedo; y tras ello, la carrera de caballos en la que Chema Benito, seguido de cerca por Luis García, fue el jinete vencedor, en una jornada dedicada a la juventud que, con macarrones a falta de caldereta, llevaron a todos a la recta final de las fiestas.
La gran becerrada, con la puntualidad propia de los festejos del Real Sitio serrano, con una concurrencia de público hasta el lleno y siendo la ganadería ‘La Perla’ —propiedad de Alberto Herranz Aparicio— la procedencia nuevamente de los astados. Se echó de menos a lo largo de toda la feria un mayor protagonismo del buen hacer del novillero local Roberto Berrocal, a buen seguro por responsabilidad ante su inminente paternidad.
El primero de la tarde, colorado bragado, excelente, embestidas largas en el trazo y humillado, lidiado por Roberto Barrio, ‘Fanfan’, animoso con la derecha responde a la suerte de matar con dos pinchazos y estocada bien colocada, fue ayudado por su cuadrilla de la Peña Los Diablos, Adrián González ‘Mariano I’, muy bien, series con la derecha y cambio de mano y dos de naturales largos y mucha pureza, Héctor González ‘Mariano II’, con temple, serio y buena colocación y, por último, Juan Manso ‘Lucky II’, aseado en sus lances.
El último de la feria, negro bragado, recibido a puerta gayola por Faustino Martín, ‘Tino’, que brindó al respetable el torero de plata valsabinese, buen toreo por verónicas, rematado por medias por la derecha con el capote, fue con la muleta con una gran faena, magistral, con redondos con la derecha y largos rematados por la pala del pitón, cuando acomete el desenlace con pinchazo hondo terminando con la vida del becerro que es premiado con dos vueltas al ruedo, concedidas por una Presidencia sabiamente asistida por Miguel Herrero a lo largo de todos los festejos. Destacar la corresponsalía que a cargo de Pedro de la Peña ha mantenido puntualmente la cobertura informativa.
Después del ‘Pobre de mí’ los fuegos artificiales despidieron unas fiestas llenas de alegría y participación de una comunidad hospitalaria, Valsaín en estado puro, y un gran trabajo de la Directiva, por lo que solo queda decir ¡Viva Valsaín!.