Ya desde hace unos meses, pero especialmente el paAsado marzo, los servicios de estudios de entidades financieras, Ministerio de Economía y organismos supranacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) variaron al alza las previsiones de crecimiento de la economía española para este año. El economista José Ramón Díez Guijarro, director de Estudios de Bankia, afirmó ayer en Segovia que el PIB (Producto Interior Bruto) puede crecer hasta un 3 por ciento en 2015, a la vista del comportamiento de indicadores como la actividad y el empleo. El PIB de Castilla y León alcanzaría un nivel de crecimiento similar.
En este sentido, durante una jornada organizada conjuntamente por la Federación Empresarial Segoviana (FES) y Bankia en el Museo Esteban Vicente, este prestigioso analista económico explicó que hace apenas unos meses el panorama no parecía tan bueno y, por ejemplo, en septiembre de 2014 la previsión de crecimiento del PIB para 2015 era del 1,9 por ciento, siendo “ligeramente optimistas” las que lo situaban en un 2 por ciento.
Cinco meses después la Dirección de Estudios de Bankia apunta a un 2,7 por ciento y Díez Guijarro aclara que se trata de una previsión conservadora.
El porqué de este cambio de tendencia hay que buscarlo en gran parte en factores externos, según sostuvo ante un nutrido auditorio de empresarios y responsables de distinto nivel de Bankia. El contexto externo “es muy favorable” y se resume en la evolución del tipo de cambio gracias a la nueva política del Banco Central Europeo (BCE), el descenso del precio del petróleo y el ajuste de divisas, con un dólar más fuerte y un euro que se ha depreciado. A todo eso habría que sumar una mejora de la confianza en España por parte de la inversión extranjera.
Consecuencias
Las medidas adoptadas por el BCE, bajando los tipos de interés y comprando deuda pública, una estrategia novedosa hasta ahora en esta entidad de la Unión Europea, ha creado unas condiciones financieras favorables.
En cuanto a las divisas, la fortaleza del dólar da alas a las exportaciones, ya que las empresas españolas han ganado competitividad en los mercados exteriores.
Sin embargo, Díez Guijarro indicó que “lo más sorpresivo para mí ha sido el intenso descenso del precio del petróleo”, una caída que para una economía importadora neta de energía como la española tiene un efecto “muy fuerte en el PIB, en torno a siete u ocho décimas”, dijo.
Por otro lado, este experto aseguró que desde el exterior “no se ha visto desconfianza hacia España entre los operadores económicos, que siempre anteponen lo positivo a lo negativo”. En este sentido, recordó que el FMI, “que no nos suele tratar muy bien”, ha situado a España como el tercer país del mundo con mejor evolución en su previsión a corto plazo.
En definitiva, son estas inercias positivas, este círculo virtuoso, las que generan efectos positivos que se retroalimentan y permiten buenos datos de actividad, según Díez Guijarro.
Otra sorpresa positiva que apuntó este economista tiene que ver también con el escenario internacional, con indicadores buenos en otros socios comunitarios como Alemania, sobre todo, e incluso Francia en algunos casos, “mejores incluso, desde mi punto de vista, que lo que anticipaban las previsiones”, puntualizó.
Eso está llevando a que la “brecha” que en los últimos años se había producido entre la economía de EEUU y la de la UE se vaya reduciendo.
En cuanto al mercado interno, la recuperación de la demanda se debe a un mayor consumo y, a su vez, eso genera más inversión. Por otro lado, el ahorro está permitiendo mantener la capacidad de financiación de las familias, un ahorro que no alcanza niveles anteriores a la crisis pero que es suficiente para atender las necesidades.
Por su parte, sector de la construcción aporta de nuevo al PIB nacional aunque en buena medida debido a la obra pública de cara a este año electoral. El turismo nacional e internacional muestran, así mimo, un perfil positivo.
empleo De “positivo” calificó Díaz Guijarro el crecimiento del empleo, en torno al 2 por ciento, y que traducido al número de afiliados a la Seguridad Social calculó en 500.000 afiliaciones más en este ejercicio, o incluso 550.000 si el aumento del PIB llega al 3 por ciento. Además, entre 380.000 y 400.000 empleos serían a tiempo completo, “algo impensable hace un año y mucho menos en el verano de 2013. La fotografía ha cambiado por completo”, comentó.
A su vez, el experto explicó que esa mejora del empleo se debe al crecimiento de la actividad, a que las empresas han ganado cuota exportadora y competitividad en base a un ajuste interno, a la rebaja de los costes laborales y a la mejora de la productividad.
Sin embargo, advirtió que, si bien desde 2008 se ha producido una caída del PIB de 7,5 puntos, en el empleo, tomando como referencia la afiliación a la Seguridad Social, el descenso ha sido de 20 puntos porcentuales, al pasar de 19,5 millones de asalariados a 16 millones. Añadió que esto es “una anomalía de la economía española, lo que refleja que el mercado laboral español funciona mal”.
Se prevé que el PIB español recuperará niveles anteriores a la recesión Una década después del inicio de la crisis, en 2018, mientras que en el caso del empleo “costará más, no me atrevo a cuantificar cuánto tiempo”, reconoció este economista.