Los secretarios generales de CCOO y UGT, Ángel Hernández y Agustín Prieto, asumieron que la «huelga general es el último recurso» que les queda frente a las políticas de un Gobierno que, según denuncian, se ha negado a sentarse a negociar con sus organizaciones en todo momento y afirmaron en Los Desayunos de Ical, que si el Ejecutivo de Rajoy abriese una vía de diálogo aunque fuese mínima votarían a favor de desconvocar la protesta del 14 de noviembre.
Hernández criticó que el Gobierno «se ha olvidado y ha despreciado al movimiento sindical de este país» y denunció que se ha cargado el modelo de concertación en España, pese a lo cual, abogó por abrir cauces de negociación, y asumió que apostaría por desconvocar la huelga si abriera la posibilidad de un diálogo «aunque fuera con una agenda mínima y aún a riesgo de que les tomasen el pelo». Apostilló que si la movilización del 14 de noviembre sirve para recomponer el Diálogo Social en España, constituirá un «elemento de esperanza» frente a la crisis. Prieto constató que «motivos sobran para la huelga» pero también deben salir a la calle por «dignidad» porque «están predicando en el desierto» que se cambie el sistema y señaló que si la convocatoria es un fracaso, seguirán luchando, porque «en casa no se resuelve nada» y la lucha es «consustancial» al movimiento obrero.
Hernández indicó que España va a peor diga lo que diga la ministra «del Rocío», Fátima Báñez, y puede alcanzar el 27 por ciento de tasa de paro, con «unas políticas que no llevan a nada más que a meter el cuchillo en el gasto público». Asimismo, advirtió de que los ingresos seguirán cayendo «en picado», ya que, si no «se da un giro» y se incentiva la economía y el empleo, tampoco habrá consumo. En este sentido, reclamó que la UE «por lo menos de márgenes para flexibilizar los destrozos», aunque haya que pagar lo que se debe, y advirtió de que «si cae España, caerá la UE y el lío a nivel mundial estará preparado», algo que consideró, otorga un cierto poder a la hora de negociar al país.
Agustín Prieto explicó que decidieron que este era el momento de hacer la convocatoria junto a organizaciones civiles dentro de la Cumbre Social, porque hay más paro que nunca, más desregulación y más desigualdades. Al respecto, indicó que la movilización no será estrictamente laboral, sino que pretenden que se visualice una huelga más social, que afecte al consumo, a los colegios, al transporte público…, con piquetes ciudadanos en la calle que actúen de forma pacífica.
El líder de UGT en la Comunidad asumió que el día de la huelga va a haber «miedo», que es «el peor piquete empresarial», teniendo en cuenta la facilidad para el despido con la nueva reforma laboral. Al respecto, deseó que los parados secunden la huelga y que aquellos que no puedan, por lo menos que «salgan a las manifestaciones organizadas».
En relación a la negativa de otros sindicatos a secundar la convocatoria general, como CSIF, Prieto aseguró que deberán responder ante sus afiliados y ante la sociedad, porque, reiteró, «motivos hay más que suficientes», ante el desmantelamiento del estado del bienestar. Hernández comentó que cada organización «es dueña de sus decisiones» y tendrá que aclarar «por qué ha cambiado de posición en 48 horas», para destacar que sus organizaciones defienden los intereses de toda la sociedad, como sindicatos de clase, incluidos los funcionarios, «que no son marcianos, prestan servicios y se les está pagando con recortes e incluso despidos».
Prieto y Hernández coincidieron en que «España está rescatada hace tiempo» y lo que hace falta es que pongan encima de la mesa las condiciones y el Gobierno se deje de «improvisaciones de hipocresía». Ángel Hernández aclaró que la huelga pretende romper el escenario impuesto desde la UE, ya que el Gobierno español «está haciendo lo que le están mandando», una política que «no vale» y que debería cambiarse por otra de estímulos para dinamizar la economía y el empleo.
El secretario regional de CCOO expuso que en Europa ahora manda la derecha más liberal, que apuesta por el desmantelamiento del estado social y, aunque «eso de los mercados no es un cuento chino», dijo, se preguntó que si con «cuatro declaraciones» de responsables europeos «se calma todo, por qué no compran deuda o es que esto en vez de un club europeo es un chiringuito de Alemania». «Hay que cambiar esta tendencia», constató, para razonar que «España para cumplir los objetivos de déficit y no morir en el intento necesita cuatro o cinco años». Agustín Prieto recordó que EEUU está aplicando políticas completamente diferentes de estímulo económico para superar la crisis, mientras en la UE sólo se habla de contención del déficit y la derecha europea ve esta situación como la mejor oportunidad que ha tenido para desmantelar lo público.
Ambos sindicalistas también analizaron la legitimidad que le otorgan en las urnas a las políticas del PP, resultados como el de Galicia. En este sentido, Ángel Hernández expuso que: «Hay gente que no tiene espíritu de superación y opta por la resignación cristiana».
