Fitch elevó el ‘rating’ a largo plazo de Bankia un escalón, desde ‘BB+’ a ‘BBB-’, con lo que la calificación de la entidad sale de la categoría de grado de especulación (lo que en el ‘argot financiero’ se conoce como ‘bono basura’) y entra en la de grado de inversión, en el primer peldaño de ‘calidad aceptable’.
La agencia de calificación justificó su decisión ante la fortaleza del capital de Bankia, su perfil de liquidez y su capacidad de manejar los activos problemáticos una vez cumplido el plan de reestructuración. Además, Fitch espera una mejora “modesta” de la rentabilidad operativa del banco.
Bankia, puso en valor la agencia, ha acelerado el ritmo de mejora de la calidad de activos desde 2014, y ha logrado rebajar el índice de morosidad. Eso sí, advirtió de que el banco afronta el reto de “reequilibrar” sus ingresos hacia el negocio central ante el contexto de bajos tipos de interés y la caída de los volúmenes.
Fitch además elevó el ‘rating’ a largo plazo de la matriz de Bankia, BFA, a ‘BB+’ desde ‘BB’. La agencia otorga a las calificaciones de ambas entidades perspectivas “estables”. La agencia de calificación anunció también que reafirma los ‘rating’ de Caixabank (‘BBB’) y Banco Popular (‘BB-’), ambos con perspectivas “positivas”.
