Cuesta creer que Tejares, un pequeño pueblo donde en invierno apenas vive una decena de almas, se convierte un día de agosto en un gran panal de rica miel al que acuden gentes de todos los lugares a comprar el producto que elaboran las abejas. Pero así es.
“Desde siempre en este pueblo se ha vendido miel”, decía ayer Elena Carrascal, presidenta de la Asociación de Amigos de Tejares e impulsora del ‘Mercado de la Miel’. En efecto, Tejares tiene larga tradición en la producción de miel, al igual que el resto de pueblos de la Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña. El Catastro del Marqués de la Ensenada, del año 1752, indica que el pueblo sumaba 83 colmenas. El oficio de colmenero debió de mantenerse en Tejares hasta épocas muy recientes, puesto que los vecinos recuerdan todavía a una familia, originaria de Murcia, cuya miel adquirió fama en los contornos, logrando atraer al pueblo a muchos compradores.
Con la intención de recuperar aquel primigenio ‘Mercado de la Miel’, ‘Amigos de Tejares’ logró captar a Diego Cano, un albaceteño afincado en Elche que cada año (de de mayo a septiembre) trae a Segovia cerca de 800 colmenas. Teniendo como eje central la venta de miel de Cano, ‘Amigos de Tejares’ ha logrado articular un evento atractivo, por el que en 2010 pasaron cerca de 800 personas.
Este año, el ‘Mercado de la Miel’ ha contado con 21 puestos. “Todos los que han venido son artesanos de la comarca o de Segovia; no aceptamos gente de fuera de la provincia porque lo que queremos es promocionar nuestros pueblos”, explicaba ayer Carrascal.
Con un presupuesto económico escuálido, el ‘Mercado de la Miel’ resulta tan sencillo como simpático. Todo es natural. Se vende vino de Valtiendas y ajos de Narros. Luis Escudero, “el abuelo cestero de Losana”, enseña sus cestos. Y José Delfino Alonso regala ciruelas de Tejares a los que se paren a ver su puesto, donde tiene reproducciones etnográficas, de infinidad de aperos de labranza…
Ahora bien, todo el que acude se acaba llevando su tarro de miel. “La mejor que tengo es la de espliego, aunque también me piden mucho milflores”, explica Cano a su numeroso público, que previamente ha tenido que sacar un tique, tal es la cantidad de gente que acude a Tejares. Ver para creer.