El secretario general de UGT en Castilla y León, Agustín Prieto, destaca que el Gobierno «no ha acertado ni una» en sus reformas, reclama políticas fiscales más progresivas y reivindica lo público para que no se produzca en breve una crisis social.
¿Cómo valora la situación económica actual
Muy compleja. Todo apunta a que hemos tocado fondo y quizá a partir de final de año o principios del que viene podremos empezar a generar empleo neto. La situación es complicada por la presión de los especuladores sobre la deuda española. También es achacable a la inoperancia de Europa, que no está haciendo los deberes. Las recetas que están imponiendo no sirven para nada, sólo han supuesto sacrificio para los trabajadores.
¿Se han hecho las reformas necesarias?
No. Se han hecho las equivocadas. El Gobierno no ha acertado ni una. Nos han metido más en el hoyo. Cuando ha planteado la reforma laboral para generar más empleo estable, ha sido todo lo contrario. Tenemos más paro y más precariedad. Ahora viene otro decreto para reformar la negociación colectiva que va a ser muy lesiva para los trabajadores y va a desregularizar el mercado laboral. La productividad y la competitividad se deben basar en cuestiones más organizativas.
¿Qué reformas se deberían haber abordado?
Una política fiscal más progresista. Se tiene que restituir de una vez por todas el impuesto de patrimonio y de sucesiones. También la reforma de los sistemas financieros. Contra los bancos no se actúa, se les deja hacer. El Gobierno está teniendo una tremenda dejadez en eso.
¿Qué le parece que un Gobierno socialista haya generado esas políticas?
Fatal y lo ha pagado en las urnas. Nos ha dado la espalda y los trabajadores también le han hecho con esa política errónea. Un partido socialista no puede hacer una política contraria al sustrato donde se nutre. Tras las elecciones, debe tomar nota y abordar un cambio radical de política.
¿Cómo valora la postura de la patronal?
No muy positivamente. Han sido los que acabaron con el Diálogo Social. Había un preacuerdo pero no fue posible porque han ganado dentro de la patronal las posiciones más radicales, reaccionarias e inmovilistas. La patronal está aprovechando la crisis para sacar ventaja y desregularizar todas las relaciones que tenemos, lo que es un error histórico.
¿Y en Castilla y León?
Exactamente igual. Se revalidan ante sí mismos consiguiendo esa desregulación sin firmar ningún acuerdo. Es triste que sólo podamos firmar con ellos cuando hay un tercer invitado, que es la Administración. En las relaciones bilaterales, hemos sido incapaces de cerrar nada, ni siquiera el acuerdo sobre negociación colectiva suscrito a nivel nacional. Necesitamos patronales fuertes para poder negociar.
¿Los sindicatos han jugado el papel que les correspondía?
Es un papel muy difícil el que nos toca vivir, pero sinceramente, sí. Estamos preservando que las condiciones de trabajo de la masa no se deterioren, y que no se pierdan derechos en esta situación difícil. Esa es la lucha que mantenemos permanentemente.
Desde muchos ámbitos se les ha pedido más presión…
Se podía haber hecho mucho más, pero la responsabilidad obliga a que la presión y la huelga la hagamos con cuentagotas, para tratar de salir de esta situación.
Fueron muy criticados por el acuerdo de pensiones…
Volvemos al grado de responsabilidad. Decidimos que era firmable porque en la situación económica que nos encontramos, vimos que esa solución frenaba la pretensión inicial del Gobierno, que iba mucho más lejos. Logramos un acuerdo que defiende lo público y preserva el sistema.
¿Es partidario de otra huelga general?
No descartamos nada. Cuando conozcamos cómo queda la negociación colectiva decidiremos en septiembre con CCOO las medias de presión. Ahora mismo estamos viendo una agresión hacia lo público que nos preocupa, y estamos planificando movilizaciones para el otoño. Volveremos a la calle.
¿Cómo valora el Ejecutivo diseñado por Herrera en la Junta?
Es un Gobierno de total continuidad al que debemos dar un margen de confianza, pero nos preocupan las políticas, no las personas. Debemos ser prudentes y esperar a ver qué políticas se van a aplicar.
Incide usted en la defensa de lo público, cuando los vientos soplan en dirección contraria…
Esta crisis ha pasado de ser económica, a política, pero estamos a un paso de que se convierta en una crisis social. Y si se desmantela lo público, puede venir Me preocupa la crisis económica y la política también, pero la social me preocupa mucho más.
¿Se puede resentir el Diálogo Social en la situación actual?
Va a afectar el hecho de que hay menos recursos y nos tendremos que amoldar. Confrontamos con la política fiscal de la Junta, que es contraria a nuestros planteamientos. No nos quedará más remedio que priorizar, sobre todo para generar las condiciones para crear empleo, con un cambio del modelo productivo, junto a la prioridad de mantener lo público para dar cobertura a aquellos que no encuentren un empleo.
¿Qué le parecen las propuestas para poner en marcha una ley de industria y una estrategia de responsabilidad empresarial?
Están entre nuestras prioridades y así las hemos reivindicado. Creemos que hay que definir un mapa industrial, que se debe encajar en el acuerdo de competitividad, donde ya se marcaron las líneas.
¿Cómo valora la reordenación del sistema financiero?
Hemos defendido las cajas, pero es una batalla que la sociedad y los sindicatos hemos perdido. PP y PSOE se pusieron de acuerdo y las han enterrado. La Junta con el PSOE no pudo imponer un modelo propio, garantizando el modelo de cajas y haciendo un fusión entre las seis con las rurales para contar con un entramado suficientemente potente. La toma de decisiones del poder financiero se aleja de la Comunidad con la bancarización.
¿Hacia dónde debe encaminar la Junta la reforma de sus instrumentos financieros?
Esta situación nueva debe sensibilizar a la Junta para hablar de crear un sistema financiero propio. Un instituto financiero, un banco de Castilla y León, algo que apueste claramente por los proyectos de esta tierra. Habría que hacer una reforma en profundidad de la ADE.
