El presidente nacional de Greenpeace, Carlos Bravo, declaró ayer en la localidad burgalesa de Barcina del Barco que «sería absurdo que el PP se plantee la posibilidad de prorrogar el mantenimiento de la central nuclear de Garoña si gana las elecciones generales del 20 de noviembre».
Bravo participó en la 32ª Marcha contra Garoña que se celebra anualmente para reclamar el cierre de la planta atómica, que en esta edición coincide con el día en el que se cumple medio año del accidente nuclear en Fukushima (Japón). Alrededor de un millar de personas partió a mediodía desde Barcina del Barco para participar en una marcha que demandó al Gobierno central el cierre «inmediato» de una planta atómica «hermana» a la de Fukusima.
Bravo señaló que pretenden demostrar «la incapacidad» de refrigeración del reactor burgalés y el fatal efecto en caso de accidente nuclear. En este sentido, los ecologistas señalaron que Garoña «tiene grietas en el reactor y un estado de degradación» que hace «necesario» reclamar un cierre ya.
Tras recorrer la distancia entre Barcina y la central, un portavoz de la Coordinadora contra Garoña leyó un manifiesto a las puertas.
Sobre el modelo energético, los detractores del mantenimiento de Garoña consideraron que la energía nuclear es «prescindible» y está «completamente sustituida por energías renovables».
Por su parte, el coordinador regional de Izquierda Unida, José María González, subrayó en declaraciones a los medios que IU se teme que «exista debajo de la alfombra un pacto escrito entre PP y PSOE» que permita que la central burgalesa no se cierre en 2013. Por este motivo, su partido presentó el pasado viernes una iniciativa legislativa en las Cortes autonómicas. Concretamente, se trata de una proposición no de ley en la que reclama el cierre de la planta nuclear.
