Muchas son las actividades que se celebran a los pies del Acueducto: manifestaciones, conciertos, concentraciones políticas, rutas históricas… Pero hacía mucho que no se veía en ese escenario una representación de las tradiciones más antiguas de la provincia de Segovia: la gabarrería.
Para calentar motores de cara al próximo fin de semana, cuando se celebrará en El Espinar la Fiesta de los Gabarreros 2016, una amplia representación de cortadores y hacheros se desplazó hasta la capital para invitar a todos los segovianos a su festividad y reivindicar las tradiciones de la provincia. El oficio de gabarrero, recordó la alcaldesa del municipio, Alicia Palomo, fue rescatado hace 18 años gracias a la encomiable labor de Juan Andrés Saiz Garrido, y es importante reivindicar hoy “el aprovechamiento de los montes, sobre todo en El Espinar, que es Reserva de la Biosfera”.
Saiz Garrido, por su parte, hizo un recorrido por la historia de El Espinar, desde que Segovia le concedió la Carta Puebla el 8 de junio de 1297. Más de siete siglos después, “los serranos del Guadarrama, los espinariegos, venimos a agradecer a nuestra madre Segovia aquella carta fundacional”, dijo, y aseguró que su localidad tiene “montes, cultura y gratitud”, pues, añadió, “dicen que la cultura de un pueblo se mide por la extensión de sus montes y yo creo que es así, así que nadie hay más cultos que mis gabarreros”.
Terminó su agradecimiento a Segovia y su invitación a participar en la fiesta con las palabras “ya llega la primavera, ya suena la respingona de la fiesta gabarrera”, tras las cuales no se hicieron esperan las danzas tradicionales, al son de la dulzaina y el tamboril.
Por último, para animar a todos a acudir a El Espinar el próximo fin de semana, se realizaron diversas demostraciones de corte horizontal y vertical, competiciones, corte vertical en altura… Enormes troncos se fueron rindiendo ante las hachas de los gabarreros expertos; los veteranos, como Pablo González, que con 81 años todavía no ha encontrado tronco que se le resista; y los que seguirán con el oficio, como Unai y Javier, los más jóvenes que ayer arrancaron grandes aplausos del público.