Tras varios años de campañas de cereal buenas o al menos aceptables, el campo se enfrenta ahora a una cosecha que puede resultar catastrófica. La falta de lluvias y el exceso de calor que se viene registrando desde hace algunas semanas, están poniendo en peligro la producción.
Las fincas de la provincia dedicadas al cultivo estrella, el cereal, viven en estos momentos los días críticos. El sector se juega el resultado final. El refranero atribuye a abril y mayo ‘la puerta del resto del año’; y la agricultura segoviana está ahora dando ese paso.
El presidente de Asaja-Segovia, Guzmán Bayón, no duda en calificar la situación actual como de “negro panorama”. Según su testimonio “el calor se lo está llevando todo. Sólo algunas fincas están soportando un poco las fuertes condiciones que tenemos”. “Cada día que pasa sin caer una sola gota de agua en los campos los cereales de determinadas zonas se siguen secando”, dice con preocupación. A esto añade el problema que en algunos casos está causando el ataque de hongos que sufren numerosas parcelas.
Eduardo Herguedas, presidente provincial de UCCL, también se ha mostrado preocupado por la situación en que están los campos de cereal.
La falta de humedad contrasta con la abundancia que hubo durante el invierno y la cantidad de agua que cayó en el momento de la siembra hasta el punto de dificultar la entrada de tractores en las tierras, con encharcamiento de las fincas. Las siembras tempranas se hicieron en condiciones aceptables, pese a los problemas iniciales de nascencia por falta de agua, y las tardías tuvieron alguna dificultad por su abundancia. Esto ha hecho que las variedades tempranas se encuentren ahora en mejores condiciones.
Hace un mes las perspectivas eran buenas, pero al no haber caído apenas agua desde mediados de abril, y el fuerte calor de los últimos días, han cambiado el panorama. Las últimas precipitaciones se registraron el 26 de abril, en forma de tormenta, y no llegaron a toda la provincia.
La Junta estima que las hectáreas dedicadas al trigo y a la cebada han crecido un 0,5 por ciento respecto a la anterior.
La evolución de las hectáreas de cereal ha estado condicionada por los precios, por la rentabilidad de los cultivos. En cereales ha habido años con buenos precios, que han compensado el incremento progresivo también de los costes de producción, como gasóleos o los fitosanitarios.
La superficie de siembra lleva creciendo durante las últimas cinco campañas, y en relación a 2009 se ha elevado la superficie un 6,4 por ciento, aunque todavía está muy por debajo del año récord de 2008. Los buenos precios conseguidos en las últimas semanas habían animado a dedicar más espacio e inversión a este cultivo, que este año será, a buen seguro, mucho menos rentable.
