El presidente del Unami, Joaquín Hernández, pasa por ser uno de los más veteranos de Segovia en un cargo, el de máximo representante institucional de un club, que siempre tiene una amplia cuota de desgaste, que ha sabido llevar con la ayuda de un buen equipo directivo, actuando en todo momento con la premisa de no gastar nunca más de lo que se tiene y de fomentar los valores de la cantera.
Ahora, casi un cuarto de siglo después de que cogiera las riendas de una Unión de Amigos que ya ha cumplido tres décadas, Joaquín Hernández ha decidido echarse a un lado, que no marcharse, y ceder el testigo de su cargo a otra persona. Aunque actuando en todo momento con la discreción habitual, lo cierto es que el club ya ha comenzado a dar los primeros pasos para que el relevo en la presidencia se produzca en un breve espacio de tiempo, y con el menor trauma posible para el club.
Aunque no quiso dar muchos detalles de su marcha, Hernández reconoció estar “un poco cansado” después de más de 20 años al frente del Unami, “así que buscamos una persona que consideramos idónea para el puesto, se lo ofrecimos, y después de un tiempo pensándolo, aceptó nuestra propuesta”. Esta persona es Francisco Andray, empresario segoviano que ya lleva un tiempo vinculado al Unami, y que cuenta con el apoyo del resto de la Junta Directiva del club en su entrada al cargo, que se producirá posiblemente antes incluso de que finalice la presente campaña.
Pero este hecho de su marcha no ha impedido que el presidente del club siga muy al tanto de la actualidad de todas las secciones del Unami, alguna de las cuales marcha viento en popa, como la de fútbol sala, otras deben todavía trabajarse el presente, caso de la sección de fútbol con el equipo de Tercera en puestos de permanencia, y otras comienzan a vislumbrar un futuro esperanzador, como la sección de baloncesto.
Ha sido, sin duda, la sorpresa agradable de la temporada, “porque las chicas son las mismas, pero con el cambio de entrenador llegó un cambio de mentalidad”, afirmó Hernández, que señaló que con la llegada de Luis Martín al banquillo, “las jugadoras confían en que pueden ganar a cualquier rival, y de hecho así lo están haciendo”.
Tanto es así, que comienza a vislumbrarse a lo lejos la posibilidad de jugar la fase de ascenso. De consumarse el mismo, el aún presidente del club lo tiene claro, “y haríamos números, como hemos hecho siempre. Si nos cuadran, por supuesto que el equipo jugaría en la categoría superior, faltaría más”.
En un plazo de tiempo bastante más corto, el Unami espera la resolución del Comité de Competición acerca del recurso que se interpuso tras la derrota en el encuentro frente al Alovera, dirigido por árbitros de fútbol, y en el que el equipo local marcó el gol de la victoria fuera del tiempo reglamentario. Joaquín ve pocas opciones de que el recurso prospere, “pero al menos que se den cuenta de que el fútbol sala no es fútbol, y que no somos tontos”.
Ha sido tradicionalmente una de las ‘debilidades’ del presidente del Unami, que ha visto épocas mejores de la sección, y que se muestra ilusionado en que, la próxima temporada, el equipo femenino que actualmente juega en la competición provincial, vuelva a jugar en la categoría nacional, “porque el cuerpo técnico está muy ilusionado con ello, y creo que si mantenemos una política económica ajustada, podremos mantenerlo”.
El equipo de fútbol de Tercera es el exponente máximo de una sección de fútbol que siempre corona a algún conjunto del Unami como campeón provincial en alguna de las categorías inferiores. El equipo atraviesa ahora un momento delicado, no solo por las lesiones de jugadores importantes, sino también por la ausencia de Tito Domingo, “que nos pidió dos semanas sin dirigir al equipo por motivos personales, y evidentemente se lo dimos. Estamos muy contentos con el rendimiento del equipo, y a poco que logremos algunos resultados positivos, tendremos la permanencia muy cerca”.
