Pedro Luis Gallego Fernández, más conocido como el ‘violador del ascensor’, fue encontrado ayer inconsciente junto a una nota de despedida en el centro penitenciario de Herrera de la Mancha, Ciudad Real.
Los primeros indicios apuntan a que el ‘violador del ascensor’ consumió algún tipo de pastilla o sustancia para autolesionarse y su estado de salud reviste gravedad. A Gallego Fernández se le aplicó el protocolo antisuicidio –que implica vigilancia permanente desde una mampara– hasta el pasado mes de enero, un protocolo que estuvo activo desde su ingreso.
Fuentes penitenciarias señalaron que el preso fue encontrado en torno a las ocho de la mañana de ayer, inconsciente y tirado en el suelo de su celda. El interno de acompañamiento explicó a los funcionarios que habían estado hablando hasta aproximadamente la una y media de esta pasada madrugada.
El ‘violador del ascensor’ se encontraba ingresado preventivamente en un módulo ordinario de Herrera de la Mancha bajo supervisión de un preso de acompañamiento. El pasado mes de junio, la Fiscalía solicitó 96 años de prisión por la violación de dos mujeres y el intento frustrado de otras dos que lograron huir de su captor.
Operaba en Segovia
El preso cuenta con un amplio historial delictivo, condenado anteriormente por dos delitos de asesinato y varios de violación entre los años 70 y 90. En noviembre de 2013, tras la derogación de la Doctrina Parot, fue excarcelado después de cumplir parte de la condena por el asesinato de Leticia Lebrato y otros 18 delitos por agresión sexual.
En junio de 2017 fue detenido, acusado de nuevas agresiones sexuales. Su ‘modus operandi’ era secuestrar a punta de pistola a sus víctimas en una zona próxima al Hospital de La Paz de Madrid. Luego se las llevaba a su domicilio en Segovia para agredirlas sexualmente y las devolvía al lugar del rapto en coche.
