Si hay algo que caracterice a Alfredo Pérez Rubalcaba es su rotundidad a la hora de analizar cualquier asunto. No se anda por las ramas a la hora de expresar su opinión y ayer volvió a demostrarlo, al asegurar que él nunca pidió al PSOE que no se convocaran primarias en el partido para elegir al candidato a la Presidencia, entre otras cosas, porque tiene la «absoluta certeza» de que habría ganado «de calle» a la que hubiera sido su rival, Carme Chacón.
El aspirante socialista restó importancia al debate sobre el liderazgo de la formación, ya que considera que los ciudadanos están preocupados por otros asuntos. Además, no quiso analizar cuál será su papel en caso de perder las elecciones. «Yo estoy concentrado en hacer un buen programa y ofertas a los españoles que sean plausibles, lo que después pase ya veremos», sostuvo.
Además, asumió su responsabilidad en las decisiones adoptadas por el Gobierno «con sus aciertos y sus errores», ya que ha formado parte de él durante los últimos cinco años, y explicó que ahora propone nuevas soluciones para disminuir el desempleo porque «las cosas han cambiado» y se pueden tomar nuevas medidas, como «buscar una vía acelerada» de creación de puestos de trabajo.
En cuanto a sus propuestas concretas, desveló que tiene «bastante trabajado» un tributo sobre las grandes fortunas que retome el espíritu original del impuesto sobre el patrimonio eliminado hace tres años.
Asimismo, Rubalcaba confesó que un Gobierno presidido por él cedería «sin duda» más soberanía económica a la UE, porque echa de menos que Europa tenga más fortaleza en este sentido para adoptar decisiones importantes. «La arquitectura continental -aseguró- se ha hecho a medias», por lo que «es necesario» completarla para hacer frente a crisis financieras golbales como la actual.
Ahondando en temas económicos, el socialista reconoció que España está atravesando por un momento «complicado», pero sostuvo que se encuentra lejos del rescate porque presenta «signos de recuperación», para remarcar que agosto «es un mes especialmente favorable» a situaciones como la subida de la prima de riesgo.
Por otro lado, el ex ministro del Interior aseguró que el fin del terrorismo de ETA no implicaría que no hubiera independentistas en el País Vasco, a los que, según subrayó, ahora hay que ganar «la batalla de las urnas». De este modo, consideró que Bildu «no había hecho todo el camino que tenía que recorrer» para presentarse a las pasadas elecciones de mayo, pero que «las reglas son las reglas» y hay que respetar las decisiones de los tribunales.
También consideró que la política antiterrorista no debería ser un tema de campaña, si bien advirtió de que no tiene inconveniente en hablar de este asunto, ya que ha sido «el responsable de una Policía que ha llevado a ETA a la peor situación de su historia».
