Se cumplieron los pronósticos en Barcelona, y el Viveros Herol Nava se marchó de vacío de la Ciudad Condal después de perder ante el Barça B en un partido muy irregular del cuadro segoviano.
Para que los de Álvaro Senovilla lograran traerse los dos puntos del pabellón Sant Joan Despí de la Ciudad Deportiva del Barcelona, debían cumplirse dos premisas: la primera, que el filial no consiguiera hacer un buen encuentro, y la segunda, que el Viveros Herol sí tuviera uno de esos días buenos que le llevan a competir en los partidos con opciones hasta el final. Se cumplió la primera, ya que la defensa navera no permitió que el Barça B realizara un buen encuentro en el ataque estático, pero no la segunda, porque el ataque no estuvo a un buen nivel, con lanzamientos previsibles de los jugadores segovianos, que tampoco supieron marcar diferencias cuando tenían superioridad numérica. El filial blaugrana vivió relativamente cómodo en el encuentro a base de aprovechar la velocidad en los contragolpes, y por ahí se desangró el conjunto de Nava de la Asunción.
El técnico visitante sorprendió al colocar una defensa 5:1, con Guille Campillo de avanzado, intentando dificultar la circulación del balón del Barça B, y con ello poner las cosas un poco más complicadas a lanzadores de la talla de Dani Dujshebaev. Y salvando algunos momentos puntuales, en los que en el uno para uno los catalanes mostraron su calidad, lo cierto fue que en el ataque estático el filial se vio en dificultades para superar a una defensa navera que en esa faceta del juego estuvo al nivel de anteriores partidos, poniendo las cosas un poco más fáciles a Alberto Miranda, que puso el coto a su portería con buenas intervenciones.
El problema llegaba cuando había que perforar la portería del Barcelona B, y quizá fue en este partido en el que más se notó la ausencia en el Viveros Herol de un lateral derecho para poder forzar las acciones desde ese lado de la cancha, ya que el filial supo defender bien las acciones combinativas de los naveros, dificultando sus lanzamientos, y provocando pérdidas como las que supusieron que, en un santiamén, lo que era un 1-1 pasara a convertirse en un 4-1, que parecía no decir demasiado tal y como se estaban jugando los primeros minutos de encuentro, pero que le dio al Barça B una renta que supo mantener hasta el final del encuentro.
Por más que lo intentó, el Viveros Herol ya no pudo enjugar esa diferencia, y no fue por falta de insistencia, sino porque en los momentos en los que podía meterse en el partido, como cuando el filial blaugrana sufrió dos exclusiones prácticamente consecutivas que se hicieron jugar con cuatro, no se logró hacer valer la superioridad, llegando incluso a ceder el parcial.
Al entreacto se llegó con cuatro goles por debajo, lo que sin duda no sacaba a los naveros del partido, pero sí les obligaba a hacer un buen esfuerzo si querían remontar. Pero los primeros minutos de la reanudación fueron catastróficos para los visitantes, ya que el Barça B se escapó hasta el 19-12 que le ponía las cosas casi imposibles.
Pero sucedió lo que ya pasó en la ida, que el Nava apretó los dientes tanto como el Barcelona se relajó dando por ganado el partido, y así llegó un parcial de 0-5 que volvió a dar vida al choque. Se desperezó el equipo de casa, que aún se vio apurado cuando Bruno Vírseda erró un contragolpe que hubiera puesto un punto más de emoción al partido. Ese fue el canto del cisne del Viveros Herol, porque en un santiamén el Barça B volvió a adquirir una renta de cinco goles más que tranquilizadora para terminar llevándose la victoria. El equipo segoviano sigue dando muestras de mejoría, sobre todo defensiva, pero en la tarde de ayer le lastraron demasiado los errores ofensivos que ante un equipo de calidad individual y la velocidad del FC Barcelona B, le terminó pasando factura.
