La Segoviana se quedó a medias en su intento de remontada ante la Arandina, en un duelo en la cumbre que no decepcionó, sobre todo en una segunda mitad de ritmo y ocasiones. Se adelantaron los de casa cuando mejor estaban los azulgranas pero rápidamente, desde el punto fatídico, igualó Asier. En los últimos compases se vaciaron los de Manu González para llevarse la victoria, que finalmente se resistió. Este resultado beneficia al Zamora y el liderato se complica, aunque a falta de tres jornadas, no es imposible.
La primera mitad fue de pura igualdad, con más intensidad que fútbol, con más balonazos que triangulaciones; con dos equipos conscientes de la importancia de los tres puntos y con un cuadro, el dirigido por Manuel González, que sobre todo ofreció un planteamiento más conservador que atrevido, parapetado por momentos en su propio campo mientras el rival, que tampoco andaba sobrado de ideas, trataba de percutir sobre el portal de Facundo.
La idea, sobre todo, parecía clara: evitar que la Arandina se adelantara en el marcador. La efectividad del conjunto de Javier Álvarez de los Mozos, que suele aprovechar al máximo sus oportunidades, era la principal amenaza para los azulgranas que, sin embargo, supieron estar a la altura en todo momento en términos defensivos. Aunque los primeros compases fueron de tanteo, la iniciativa fue cayendo poco a poco del lado blanquiazul, aunque sin llegar a ser superior.
Los primeros compases transcurrieron sin demasiadas incidencias: no le duraba mucho el esférico a ninguno de los contendientes y los porteros apenas tuvieron trabajo. La mejor ocasión, tanto para los ribereños como de todo el primer tiempo, corrió a cargo de Rubiato, que tras recibir un balón desde el flanco izquierdo, no fue capaz de rematar por escasos centímetros en el interior del área, cuando la parroquia burgalesa ya celebraba el tanto.
Se salvó, y de qué manera, una Segoviana que a partir de ese momento trató de salir de la cueva, aunque su dibujo táctico, con Mika más escorado en banda que en punta de lanza, no invitaba a pensar que el resultado se pudiera alterar antes del descanso. Un balón colgado de Asier por la izquierda terminó en una acción que no pudo culminar, por poco, Juan de la Mata. No obstante, a los gimnásticos les costaba mucho trabajo encontrar espacios a partir de la zona de tres cuartos.
La Arandina presionaba bien y los castellanos redoblaban sus esfuerzos en los últimos minutos del primer capítulo, en los que el cuadro local buscaba a la contra y con balones a su hombre más veloz, Ruba, la manera de inaugurar el tanteador. Mika lo probó con un disparo que atajó bien Carmona en dos tiempos y a la caseta se llegó con el susto que protagonizaron, tras un choque en un salto, Rubiato y Javi Marcos. Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos.
Tras unos primeros minutos en los que parecía que la segunda mitad era un calco a su antecesora, la Segoviana cogió el toro por los cuernos, dio un paso adelante y comenzó a inquietar el marco de Carmona, que se erigió protagonista con intervenciones de mucho mérito. Primero, ante una gran volea de Mika que, tras un pase largo de Facundo, a punto estuvo de abrir la lata. Y después, con otro zurriagazo tremendo de Calleja que el mismo guardameta repelió a córner.
Un revés
Eran los mejores minutos de los de González que, cosas del fútbol, terminó encajando el 1-0. Fue tras una jugada derecha por parte del conjunto blanquiazul que terminó con el cuero centrado al área y un Rubiato que, más listo que ninguno, se adelantó a la defensa azulgrana para rematar el esférico por bajo y superar a Facundo. Al jarro de agua fría se repuso rápido el equipo visitante. Su técnico, que había dado entrada poco antes a Domingo, se fue al ataque con la entrada de Diego Gómez.
Entra Gómez y penalti
El futbolista fue clave en la acción que supondría el empate, ya que provocó el penalti que, ocho minutos más tarde del gol ribereño, transformaría Asier no sin emoción. El disparo desde los once metros golpeó en el palo izquierdo de la portería de Carmona, que acertó la dirección del lanzamiento, antes de que se colara para colocar las justas tablas en el electrónico con algo más de un cuarto de hora por delante.
Entró el encuentro en su recta final y lo hizo con alternativas: Calleja buscó el tanto de la remontada con un zapatazo que se fue demasiado arriba y la réplica la tuvo Rodri Flórez, que también tuvo en sus botas la victoria para los suyos. Los últimos instantes transcurrieron con la Segoviana volcada, mandando incluso un balón a la madera, y haciendo sufrir a una Arandina que hizo valer la condición de fortín de su estadio, donde no cae desde hace más de un año, para arañar un punto que no convence a ninguno.
