El Caja Segovia triunfó ayer en el partido con más presión de toda la temporada, en el que partía como favorito para la victoria, en el que debía asegurar su clasificación para el play off, el que podía colocarle como tercero en la tabla y con un pabellón lleno hasta la bandera gracias a la iniciativa de El Adelantado. Un partido de máxima dificultad ante un Manacor que demostró tener más armas que la que su clasificación le señala, y que comenzó con la mala noticia de la apresurada marcha del segundo entrenador, Pepelu, a Madrid por un grave problema familiar.
Pensar que unos condicionantes así no iban a afectar a jugadores tan jóvenes como los de este Caja Segovia era ponerles a la altura de Terminator, y como pinta de Schwarzenegger no tiene ninguno, pues lo normal era que la presión terminara afectando a los componentes del equipo segoviano, que se vieron sorprendidos por un Manacor muy ambicioso en su presión, y que cuando quisieron parpadear dos veces ya habían encajado un gol, tras un remate durísimo de Joao, y apenas tenían opciones de sacar la pelota jugada ante la salvaje (deportivamente hablando) presión de los jugadores visitantes.
Cuando en el sexto minuto de partido una acción ofensiva de Lemine fue prolongada por Vadillo y culminada por Jesús Illán en el segundo palo, no fueron pocos los que torcieron el gesto, porque del Caja había pocas noticias buenas sobre la cancha. Tuvo que ser la quinta falta del Manacor, en el minuto siete de partido, y las intervenciones de Jesús Herrero las que consiguieran en primer lugar ir aplacando paulatinamente la presión del equipo balear, y en segundo término ir serenando el juego local, que sin ser ni mucho menos brillante sí lograba al menos hundir la defensa visitante cerca de la portería de un Toñete que no paró una, entre otras cosas porque el Caja lanzó cuatro veces entre palos, marcando tres goles, y estrellando en el poste la ocasión más clara, que marró José Carlos con todo a favor para marcar.
Con el Manacor amenazando de manera contínua gracias a la velocidad de sus jugadores, el Caja arriesgó buscando un gol que le metiera en el partido, y lo encontró a cinco minutos para el final después de que Fabián aprovechara una dejada de Pablo del Moral para sorprender a Toñete con un duro remate raso. Poco más tarde Jesús Herrero voló para rechazar un claro remate al segundo palo de Lemine que era el 1-3 para, segundos después, ver cómo Borja sí acertaba con la portería rival tras una dejada al primer toque de Fabián. Con el Manacor enrabietado (y despistado) por el 2-2, Burrito ejecutó un saque de banda a toda velocidad para que Borja terminara de culminar la remontada antes del descanso.
El resumen de los primeros 20 minutos era claro: Defendiendo mal, y jugando a ratos, el Caja había tirado de repertorio para doblegar a un Manacor que podía atacar con más o menos claridad, pero que defensivamente había cometido errores decisivos. Lo peor de todo era la baja de Murga, que en principio con un fuerte esguince de rodilla no pudo seguir.
Tras el descanso, y aprovechando la ola de la remontada, el Caja Segovia surfeó por encima del Manacor en un arranque de segundo tiempo que recordó al del Caja de antes de la Copa, entrando por el centro con rápidas combinaciones. Borja sumó su tercer tanto gracias a otro balón parado botado con premura por Sergio, lo que le dio al equipo una ventaja de dos goles que bien pudieron ser tres después de otra rápida acción del ala local cerca de Toñete.
Pero la ola se acabó de golpe, y el Caja estuvo a punto de caer al agua con tabla y todo, puesto que apenas sin solución de continuidad, Bruno Taffy aprovechó el enésimo balón a la espalda de la defensa del Caja para batir a Jesús Herrero, volviendo a poner el marcador en un puño, y metiendo el partido en una dinámica de ida y vuelta que, aunque no tuvo consecuencias en el electrónico, sí pasó una factura física que los locales pagaron en el tramo final del partido, y que ni siquiera las rapidísimas rotaciones que hizo David Madrid lograron mitigar.
El Manacor se acercó mucho a la portería de Jesús Herrero. Tanto fue así que el portero del Caja terminó siendo el jugador más destacado del equipo, porque sus intervenciones impidieron que el cuadro balear empatara el choque, y quién sabe si algo más, habida cuenta de que los de casa estaban con el piloto de la reserva bien encendido.
Pero a falta de cuatro minutos para la conclusión llegó una gran noticia para el Caja, porque Juan Pedro Ortega, segundo entrenador del equipo tras la sanción a Tomás de Dios, apostó por poner en la cancha a Vadillo como portero-jugador, y con ello ralentizó el juego lo suficiente como para que el equipo de casa cogiera aire para aguantar los instantes finales, que habrían sido dramáticos si Rubén hubiera aprovechado un regalo de Burrito en forma de pase que le dejo solo al borde del área en un claro mano a mano con Jesús Herrero, y que acabaron siendo festivos después de que Sergio aprovechara un balón perdido para marcar el 5-3, que certificaba la victoria, el play off y el tercer puesto por delante el Inter. Si esto no merece un patrocinador, será directamente porque no existe.
