Tras una semana de elogios a la labor del Gobierno a la hora de gestionar la crisis, el Banco Central Europeo (BCE) expresó ayer sus dudas respecto a la capacidad de España para cumplir la nueva meta de déficit impuesta por Bruselas si no logra mejorar los ingresos fiscales en la segunda mitad del año, según recogió la edición de septiembre del boletín mensual de la institución.
El documento, que destaca los datos «en general mejores que los de 2012» de la ejecución presupuestaria de la Administración Central, la Seguridad Social y las comunidades autónomas, advirtió, sin embargo, de que «en los últimos meses de 2013, irán desapareciendo los efectos de una serie de medidas de consolidación fiscal».
De este modo, el BCE considera «difícil evaluar la probabilidad de que este año se cumplan las metas impuestas, que dependerán de una recuperación más acusada de las bases impositivas en el segundo semestre de 2013».
A este pronóstico habrá que añadir, además, las conclusiones de la misión de expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que tiene previsto llegar a Madrid el próximo lunes para analizar, con representantes del Gobierno y del sector privado, los avances de la reforma del sector bancario nacional, según anunció una portavoz de la institución internacional.
El grupo de especialistas, dirigidos por Christine Lagarde, desvelará un informe preliminar al respecto a finales de mes, mientras que la publicación del definitivo podría tener lugar a principios de noviembre.
Por otro lado, el presidente del BCE, Mario Draghi, advirtió de que el repunte de la economía de la zona euro aún se encuentra muy lejano, y subrayó que el reciente crecimiento de los tipos en los mercados no está justificado.
«La recuperación está aún muy, muy verde», aseveró en una conferencia pronunciada en Riga con motivo de la próxima entrada de Letonia en la zona euro.
«No he manifestado mucho entusiasmo por la mejoría de los datos porque en su gran mayoría corresponden a resultados de encuestas», añadió.
Asimismo, Draghi volvió a señalar que el actual despegue en los tipos de interés a corto plazo en los mercados «no está justificado» y aseguró que la entidad seguirá con su postura en materia de política monetaria.
De igual modo, el Parlamento Europeo aprobó la creación de un supervisor bancario para toda la eurozona tras llegar a un acuerdo con el BCE, para lograr una mayor transparencia y control por parte de los legisladores.
La adopción de la medida por amplia mayoría elimina la última barrera para que la entidad Comunitaria comience a supervisar de manera directa o indirecta a los 6.000 entidades financieras de los Veintiocho a partir del año próximo. El objetivo es identificar antes los problemas y establecer el primer pilar de la unión bancaria.
«Con esta legislación no solo reforzamos nuestros bancos y la estabilidad financiera de la UE, sino también la integración económica», señaló el comisario de Mercado Interior, Michel Barnier.
