La ciudad de Segovia, cumpliendo el acuerdo adoptado por la corporación municipal en pleno, rinde homenaje a todas las mujeres que lucharon por la libertad sufriendo los avatares políticos y que fueron encarceladas en Segovia, y lo hace reconociendo y recordando a Palmira San Juan, justo al cumplirse el centenario de su nacimiento.
A partir de ahora una placa con su nombre formará parte del complejo de la Cárcel Centro de Creación y servirá para denominar al pasaje que existe entre los dos pabellones, la sala Expresa y la sala Julio Michel, y el edificio central.
Palmira San Juan nació en Moral de Sayago (Zamora) el 19 de enero de 1919. A los 6 años emigró a Argentina donde vive con su familia hasta el golpe de estado del general Uriburu, acontecimiento que coincide con la proclamación de la segunda República en España. Estos dos hechos hacen que la familia regrese a España, en concreto a Zamora.
Cuando estalla la Guerra Civil la vida de Palmira da un vuelco. A su hermano y a su padre los buscan por actividades políticas y al no encontrarlos detienen a Palmira y a su madre. Cuando su padre se entrega lo encarcelan y allí se encuentra a su hijo. Pocos meses después los dos son fusilados.
Madre e hija regresan a Zamora. Palmira, junto a compañeros de estudios, comienza a repartir propaganda sobre la guerra en Europa. La detienen por segunda vez. La juzgan y condenan por delitos de alta traición y espionaje lo que le lleva a pasar por varias prisiones. En 1943 entra en la cárcel de Segovia, en ese momento sanatorio antituberculoso de mujeres, pero en la que también ingresan reclusos enfermos y presas condenadas por rebelión.
En 1946 se trasforma en Prisión central de mujeres. Aquí conoce al que será su marido, preso por repartir propaganda ilegal, Juan Misis. En 1950, Palmira finaliza su condena, sale en libertad y se casa, tiene dos hijos y ya no abandonará Segovia hasta su muerte.
