El balonmano de calidad se ha acabado en Nava de la Asunción, al menos por esta temporada, mientras que la situación clasificatoria del Viveros Herol continúe siendo complicada. A cambio, el equipo navero va a ofrecer en sus partidos una pelea constante, una entrega absoluta, y unas ganas de ganar que en ocasiones puede no ser suficiente, pero que en la tarde de ayer le otorgó dos puntos en un emocionantísimo final frente a un Covadonga que quiso (vaya si quiso), pero que al final no pudo.
Y es que si el conjunto segoviano quiere salir del lío de la permanencia en el que se ha metido esta temporada, tiene que ganar los partidos manteniendo las constantes de intensidad defensiva y ambición en ataque que viene mostrando en las últimas jornadas, y que curiosamente no enseñó en tramo inicial del choque frente a su rival asturiano, que tuvo un arranque de partido de lo más plácido, dejando a los locales sin marcar su primer gol hasta que Dani Simón logró abrir el marcador segoviano, allá por el minuto seis.
La primera parte se tornaba fea para el Nava, con un rival enfrente de lo más motivado (quizá en exceso en jugadores como Alexis Fernández, Carlos Rodríguez y Pablo Fernández, haciendo gestos muy feos desde el primer minuto), con los nervios a flor de piel que provocaban pérdidas incomprensibles de la bola, y unos colegiados empeñados en hacerse protagonistas con unas decisiones verdaderamente sorprendentes. Así, en el ecuador del primer tiempo la cosa pintaba fatal para los naveros, con el 3-7 que se convirtió en un 6-11 a diez minutos para el descanso.
El ‘efecto Cananas’ Álvaro Senovilla puso en juego a Camino, pasó al lateral izquierdo a Carlos Villagrán por un Dani Simón demasiado presionado, y sobre todo metió a David de Diego en la portería. Todo ello, unido a un tiempo muerto en el que los de casa se concienciaron de que el partido se iba a ganar desde la defensa, bastó para darle un giro radical al encuentro, con un parcial estratosférico de 9-0 que le dio la vuelta al choque como si de un calcetín se tratara.
Con Rasero y Domínguez trabajando bien en la zona central, pero sobre todo con los laterales encimando a sus oponentes y complicando muchísimo la circulación de la bola, más ‘Cananas’ parando lo que le llegaba, el Nava pasó de la UVI a planta, y después se pidió el alta voluntaria para disfrutar del sol que le iluminaba con la llegada del descanso. El 15-12 hacía frotarse los ojos a los más incrédulos.
Pero el paso por los vestuarios enfrió tanto al Viveros Herol como a una grada encendida en favor de los suyos, y aclaró las ideas del Covadonga, sobre todo a su guardameta Jorge Martínez, que durante veinte minutos se convirtió en Goliath, parándolo todo, algo a lo que sin duda contribuyó el 5:1 que puso en juego el técnico del Covadonga, con Javier Ancizu de avanzado. El portero asturiano solo consintió dos goles a los de casa en los primeros diez minutos, y aunque sus compañeros tampoco tenían el día acertado en ataque, el equipo astur logró detener al Nava, y dar un buen susto cuando, tras la primera exclusión de dos minutos del partido para Carlos Villagrán, Víctor Álvarez conseguía remontar el marcador hasta ponerlo en un más que inquietante 17-19. Pese a su cojera más que evidente, Álvarez fue de los mejores de su equipo, hasta que se le acabó la gasolina.
Por entonces la grada ya había vuelto a encenderse, con mención y agradecimiento especial a una pareja arbitral especialista en enfadar tanto a los locales como a los visitantes, y los jugadores naveros tenían claro que había que volver a apretar los dientes en defensa para volver a meterse en el partido. A ello contribuyó Alberto Miranda, que salió por David de Diego faltando quince minutos para la conclusión, y aunque su primera acción de juego supuso dos minutos de sanción por protestar a los colegiados, se metió muy bien en el choque cuando retornó a la portería, con destacadas intervenciones.
A cinco minutos para el final, con el Covadonga por delante (20-21) cada gol valía su peso en oro, y por ello costaba tanto marcarlos. Isma Juárez logró igualar el choque entrando desde el extremo, dejando al oponente su penúltimo ataque para volver a tomar la delantera. Sin embargo, un nuevo error visitante le dio al Nava ochenta segundos para intentar ganar el partido. El tiempo muerto de Senovilla creó una jugada de ataque muy bien resuelta por Alberto Camino, y en la desesperada ofensiva del Covadonga, Miranda le rechazó el lanzamiento a un agotado Víctor Álvarez. El partido acabó con los ánimos bien caldeados sobre la cancha, pero la cosa no pasó a mayores, y el Viveros Herol logró un triunfo que le saca del descenso tras la derrota del Amenábar en su partido frente al Alarcos Ciudad Real.