La Segoviana resolvió, en prácticamente un visto y no visto, y gracias a un hat-trick de Mika, un partido ante el Santa Marta que se había puesto demasiado incómodo, sobre todo en un primer período en la que no le salieron las cosas a los pupilos de Manu González. Pero fue salir de la caseta y entrar todo para seguir soñando con la cabeza de la clasificación.
La primera mitad fue más bien anodina, y al equipo azulgrana solo se le vio dar coletazos de su calidad en el tramo final. Las buenas impresiones corrieron a cargo de los anfitriones, más correosos, más intensos y más alegres en su juego. No fueron 45 minutos en los que hubiese un claro dominador, ni ocasiones a mansalva, aunque bien es cierto que cualquiera de los dos contendientes pudo haber inaugurado el electrónico del Alfonso San Casto.
El Santa Marta salió envalentado, sin miedo alguno por un rival que aspira al playoff y que debería demostrar su superioridad ante conjuntos de teórica menor envergadura. Pero a la ‘Sego’ le costó. Y aunque como era de esperar, llevó la iniciativa, no brilló en ningún momento en la elaboración del juego ofensivo y, a su vez, le costaba horrores dar tres pases seguidos en el campo de los rojiblancos, que no tenían prisa alguna y que en ningún momento renunciaron al ataque.
Mostraba síntomas de incomodidad el cuadro de Manu González, que al cuarto de hora vio cómo un zapatazo de Chopi desde el balcón del área no encontraba los tres palos por centímetros. Apenas merodeaba la zona de castigo el equipo gimnástico, que diez minutos más tarde casi encaja el primero: Lerma se plantó solo y su disparo dentro del área lo pudo salvar a tiempo Adrián, que se cruzó de manera providencial cuando la grada ya cantaba el gol.
Con algún que otro lanzamiento a balón parado o en alguna acción rápida, como una que cogió en fuera de juego a Gómez, buscaba la Segoviana la manera de sembrar el pánico en las inmediaciones del portal defendido por Félix, pero con nula precisión. Así fueron pasando los minutos, esperando quizá que los tormesinos rebajaran sus pulsaciones y, a ver si de esa manera conseguían desarbolar el buen planteamiento de los de Arturo Martín.
Los instantes previos al receso coincidieron con los mejores minutos de la escuadra azulgrana, que contó con un par de buenos acercamientos. Primero, con un córner botado por Dani Calleja que De la Mata no llegó a conectar bien; y después, con un disparo de Mika, que tras revolverse en el área, mandó el cuero demasiado desviado. Esa acción del delantero cántabro fue la antesala de su exhibición, que tendría lugar tras salir de los vestuarios.
LA LEY DEL ‘9’
La preocupación con la que finalizó el discreto primer tiempo de la Segoviana se esfumó de golpe y porrazo en la reanudación, cuando uno tras otro se le fueron cayendo los goles del bolsillo al máximo realizador de los gimnásticos. Y es que en apenas un cuarto de hora dejó resuelto y visto para sentencia un choque que se le había complicado. No llegó a ponerse cuesta arriba en términos de resultado, pero las sensaciones, desde luego, no habían sido hasta ese momento las ideales.
Así, poco después del arranque del segundo tiempo, una magnífica recuperación de Dani Calleja, que salió escopeteado hacia el marco contrario, terminó con una asistencia sobre Mika que, tras amagar y perfilarse, engañó al cancerbero charro. Quedó tocado el Santa Marta, que se hundiría apenas cinco minutos más tarde, con el 0-2, en el 55. Esta vez Mika, tras un balón peinado por Diego Gómez, controló con el pecho y, de una chilena un tanto heterodoxa, pero no carente de espectacularidad, mandó el cuero al fondo de las mallas. Un golazo que dejaba en agua de borrajas las dudas.
GÓMEZ Y MIKA, ¡VAYA PAREJA!
Pero no quedó ahí la cosa. Mika no tenía suficiente con el doblete ni la Gimnástica Segoviana con el 0-2. Así, con media hora todavía por delante, llegó el tercero tanto en la cuenta particular del equipo azulgrana como de su atacante estrella. Esta vez la jugada la protagonizó Diego Gómez que, con todo de cara y solo ante Félix, dejó en bandeja de plata el tanto su compañero, que ya acumula esta temporada la nada despreciable cifra de 19 aciertos.
Lo que restaba de encuentro, sobró. La Sego se dedicó a administrar su tremenda renta, cosechada en un visto y no visto, ante un Santa Marta que vio cómo el castillo de naipes se desplomaba de la manera más cruel posible. Los salmantinos pudieron recortar distancias por medio de Nacho, pero su intento se marchó fuera. También pudo hacer más pupa el cuadro de Manu González, aunque finalmente el 0-3 no se movió y la victoria se consumó ante un adversario que aguantó el primer ‘round’.
