Como homenaje a la vida y obra de Antonio Palenzuela, obispo de Segovia, la Capilla del Santísimo Sacramento de la Catedral se llenó el pasado fin de semana con la participación de varios artistas segovianos.
La media docena de intérpretes participantes se volcaron con gran generosidad y altruismo en la expresión de la belleza de la música desde distintos géneros, con su arte de solistas, a capella e instrumental. Cada actor explicó el título que habían dado a su repertorio de canciones: En primer lugar intervino Blanca Gómez García, soprano, que estuvo acompañada al órgano por Javier Santos Merino. A continuación repitió Javier Santos Merino con el realejo, y acompañado por Pablo Zamarrón Yuste a la chirimía y la dulzaina, y Eugenio Uñón. El turno llegó luego a María José Herrero Caro, acompañada a la guitarra por María Cruz Rubio Menéndez.
Todos consiguieron hacer vibrar de emoción a los asistentes. Hicieron realidad el mensaje que figuraba en el comienzo del programa, con unas palabras de Antonio Palenzuela, que decía: «En la obra de arte, cuando en ella se encuentran lo santo y el creyente, la belleza es el fulgor de la gracia».
La celebración musical del pasado fin de semana forma parte de los actos programados por la Diócesis de Segovia y por la asociación Amigos de Don Antonio Palenzuela, cuando se cumple el centenario de su nacimiento.
La fecha elegida para esta velada iba unida a la del pasado 22 de febrero, cuando se han cumplido los 49 años de su consagración como obispo en la catedral de Segovia. Los actos de recuerdo se han venido desarrollando, no sólo en Segovia, sino también en algunos puntos de la provincia. Por todo ello los organizadores sugieren que puede significar el punto de partida para celebrar el Cincuentenario de su entrega a la misión episcopal, como expresó la presentadora de la velada.
Al final del acto, los reconocimientos a los actores se completaron con el aplauso general de todos los asistentes a quien sigue muy presente en la vida de Segovia. La asistencia al acto de un sobrino suyo, hijo de su hermana Paula y Teodoro que tanto le acompañaron y cuidaron, aportó a la velada un calor especialmente entrañable.
