La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Segovia, en colaboración con la asociación madrileña Microteatro por dinero, trae de nuevo el microteatro a la antigua Cárcel Provincial, con cuatro ediciones en los meses de abril, mayo, septiembre y octubre. La actividad fue presentada ayer por la concejala de Cultura, Clara Luquero, acompañada por los actores Verónica Larios y Rafael Rojas, dos de los profesionales del teatro involucrados en este proyecto, que cuenta cada vez con más adeptos en Segovia.
‘Microteatro en La Cárcel’, desarrollará este año cuatro ediciones, el 5 y 6 de abril; 3 y 4 de mayo; 6 y 7 de septiembre; y 4 y 5 de octubre. El concepto sigue siendo el mismo, ofrecer al público seis microobras por edición de no más de 15 minutos y para no más de 15 espectadores, en un espacio tan especial como son las celdas de la antigua Prisión Provincial.
El precio del pase se mantiene en tres euros y las entradas se siguen adquiriendo en la propia Cárcel desde una hora antes del comienzo de las representaciones, e igualmente se mantiene el número de pases por cada microobra por día, seis, haciendo un total de 72 representaciones, para unos 1.100 espectadores.
Según destacó Verónica Larios, este primer fin de semana, viernes 5 y sábado 6 de abril, contará con una presencia importante el crimen y el suspense, de la mano de Calle 13. Cada mes, Microteatro por dinero dedica sus espectáculos en Madrid a un tema concreto y en septiembre pasado los montajes estuvieron dedicados al décimo tercer aniversario de este canal televisivo.
Así, se podrán ver tres espectáculos de este bloque (“Secuestro”, “13 hombres sin piedad” y “El rehén”), junto a “Tacones enanos”, que se pudo ver en Madrid en en noviembre; “Mentiras piadosas”, que se programó en febrero; y “Terapia de choque”, que se puso en escena en marzo.
Rafael Rojas, que actuará por primera vez en la Cárcel de Segovia, aunque matizó que en teatro convencional sí ha trabajado en la ciudad, destacó que para los actores este formato, con el público tan cerca de ellos, resulta especialmente atractivo. “Es el culmen de los retos; que no te mire a un palmo una cámara, sino un espectador, es algo que te nutre”, corroboró Verónica Larios.
