Son instituciones que perviven tras 800 años de historia y a las que sus dirigentes tratan cada día de dar un sentido para defender su permanencia. Y la encuentran, administrar el patrimonio común o gestionar de forma eficiente y eficaz la prestación de determinados servicios. Pero quieren ir más allá y también lo hacen. Tal es el caso de la Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña. No sólo se queda en el papel que puedan desempeñar como una mancomunidad al uso. Aprovechan esta institución para que de ella emanen otro tipo de recursos a disposición de los vecinos de los 21 núcleos de población que forman parte de ella.
Así, gestionan una agencia de empleo y desarrollo, ayudan a emprendedores, respaldan nuevas iniciativas empresariales e invierten en turismo. Con ello se trata de dar un valor añadido a una institución histórica que ha merecido, por este y otros motivos, ser acreedora del Premio Juntos de la Diputación.
“Se ha premiado el trabajo de mucha gente que trabaja para lograr un fin común: mejorar la vida de sus ciudadanos”. Es la opinión del presidente de la Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña y alcalde de San Miguel de Bernuy, José María Bravo, a la hora de ser galardonado. “Tengo que mostrar mi agradecimiento a la Diputación por habernos concedido este premio, que recae sobre una institución que lleva siglos apegada al territorio, que trabaja por y para el territorio y para sus gentes”.
Bravo cree más necesaria que nunca la existencia de estas entidades locales, de las que defiende su plena vigencia: “No sólo en la labor de prestación de servicios como recogida de basuras o gestión de montes comunales. Se debe avanzar más. Esta institución representa a toda una comarca y gracias a ella se pueden y deben poner en valor otros aspectos como su patrimonio natural y cultural, que también es común. Esta también debe ser su razón de ser ahora”.
En este sentido, la Comunidad ha desarrollado ideas como la implantación de una señalética común de rutas y lugares de interés, un proyecto etnográfico de los recursos patrimoniales y monumentales de la zona, mantiene la figura del agente de desarrollo, han creado un pequeño vivero de empresas y dan soporte a nuevas actividades.
La Comunidad De Villa y Tierra de Fuentidueña está formada por 18 ayuntamientos y 21 núcleos. Ocupa 458 kilómetros cuadrados en la parte nororiental de la provincia y entre todos suman algo más de 2.000 habitantes. Se trata de los pueblos de Aldeasoña, Calabazas de Fuentidueña, Castro de Fuentidueña, Cobos de Fuentidueña, Cozuelos de Fuentidueña, Fuente el Olmo de Fuentidueña, Fuentepiñel, Fuentesaúco de Fuentidueña, Fuentesoto, Fuentidueña, Los Valles de Fuentidueña, Membibre de la Hoz, Pecharromán, Sacramenia, San Miguel de Bernuy, Tejares, Torreadrada, Torrecilla del Pinar, Valtiendas, Vegafría y Vivar de Fuentidueña.
Uno de los argumentos que utilizó la Comunidad para presentarse al premio es tratar de demostrar que juntos casi todo es posible. Y ponían como ejemplo la movilización de la población ante el incendio originado 2017, en su monte ‘El Rebollo’, que afectó a un total de 600 hectáreas de los términos municipales de Navalilla, Fuentidueña, Fuente el Olmo de Fuentidueña, San Miguel de Bernuy y Cobos de Fuentidueña.
