Minuto 45 de partido. El árbitro señalaba el camino de los vestuarios, y los aficionados del Unami se frotaban las manos (por el frío también) viendo el marcador que señala el 2-1 favorable a su equipo, aunque torciendo un poco el gesto recordando el gol de Roberto cuando la primera parte ya expiraba. Mientras tanto, los de la Segoviana se frotaban las manos (por el frío seguro) pensando en que ese cabezazo de Roberto a la salida de un córner podía invertir la negativa tendencia que llevaba el equipo azulgrana en sus enfrentamientos con el conjunto azul.
Una hora más tarde, quienes celebraban la victoria eran los aficionados gimnásticos, que se felicitaban tanto por los tres puntos conseguidos como por la victoria del Burgos frente al Valladolid B, que devolvía a los azulgrana al cuarto puesto de la clasificación. Mientras, los seguidores del Unami intentaban animar a sus alicaídos jugadores, que vivieron una de esas situaciones raras que a veces pasan en el fútbol, después de encajar un parcial de 0-5 en un segundo tiempo marcado por sus errores.
La pizarra de Tito Domingo volvió a funcionar en la primera parte del encuentro, como ya lo hiciera en el choque de ida que acabó con la clara victoria del Unami. Con Chechu por delante de la defensa, más un centro del campo trabajador con Mariano, Morales y Alex, las opciones locales pasaban por aprovechar la calidad de Quino (¡qué jugador!) más la velocidad de Lastri. Ambos jugadores fueron un quebradero de cabeza para la Segoviana que puso en liza al equipo médico habitual, pero que, además del Unami, se encontró con un rival tan inesperado como pertinaz, ya que el encharcado campo de La Albuera inutilizó prácticamente todos los intentos ofensivos de los gimnásticos, obstinados en jugar raso y en corto.
En el primer acercamiento a la portería de la Segoviana, Quino empalmó un despeje de cabeza de Anel tan ajustado al palo que Durán sólo pudo mirar cómo el esférico entraba en su portería. Poco más tarde, Mario despejaba un remate cercano de Ricardo, interviniendo con acierto en sendos lanzamientos de Asier, Calleja y Víctor Pérez. Poco hacía indicar que el portero del Unami iba a sufrir un auténtico calvario tras el descanso.
La Segoviana dominaba el partido, pero no hacía más que seguir el guión previsto, y poco a poco se fue metiendo en el charco, literal y figuradamente, porque a partir de la media hora de encuentro el Unami pasó de sólo defenderse a enlazar varios contragolpes que pusieron un nudo en la garganta a la zaga azulgrana. En uno de ellos Anel cometió falta sobre Lastri, y en la misma Mariano puso el balón en la cabeza de Maroto, que logró superar a Durán con su remate. 2-0 y frotamiento de ojos general, porque el Unami le estaba haciendo un roto a la Segoviana jugando a lo mismo que en el partido de ida.
Pero un hecho vino a torcer la inercia positiva a favor de los azulgranas. Dani Calleja obligó a Mario a despejar a córner un centro-chut que se fue envenenando. En el saque de esquina botado por Asier, Roberto se elevó por encima de todos y puso el balón lejos del alcance del portero local. Poco después el árbitro señaló el descanso.
El 2-1 significó el punto de inflexión del partido, porque tras el descanso la salida de la Segoviana fue fulgurante, y Ramón Marín aprovechó una jugada iniciada por Asier y fantásticamente prolongada por Dani Calleja para empatar el partido cuando apenas se habían disputado dos minutos de la segunda mitad.
El Unami reclamó en esta acción una falta previa a Quino (que lo pareció desde la grada), pero como quiera que el árbitro no señaló nada, el gol subió al marcador y espoleó a los locales, que jugaron minutos de mucha intensidad. Chechu tuvo el 3-2 en sus botas, pero su lanzamiento de falta se encontró con la gran respuesta de Durán, que posteriormente arriesgó su físico, el de Lastri y un penalti en una salida con todo a los pies del delantero local.
El partido, en una dinámica de ida y vuelta de lo más agradable para el espectador, se terminó de dar la vuelta cuando Dani Calleja volvió a probar fortuna con un centro-chut, que en esta ocasión Mario no acertó a detener. Asier, que pasaba por allí, conectó con el esférico, marcando casi de rebote el 2-3.
Y fue en ese momento cuando comenzó la debacle para el Unami, que de manera incomprensible dejó de creer en sus opciones, mostrando en la media hora final toda la fragilidad que en ningún momento del partido se había siquiera atisbado. La Segoviana, que no tardó en ver a su rival noqueado, apretó aún más en su presión para tumbarle a la lona, y lo consiguió en menos de diez minutos, después de que Ricardo le quitara la cartera a Fran y regalara a Mariano el 2-4, y de que a Ramón Marín le impactara el despeje de Mario en la frontal, de tal suerte que el balón se le quedó “niquelao” para hacer el 2-5 a puerta vacía.
Tito Domingo movió el banquillo buscando una reacción, pero ésta no llegó, y la Segoviana pudo vivir los últimos minutos del partido de una forma inimaginable a tenor de lo sucedido en la primera parte. Ramón Marín firmó el sexto gol azulgrana cruzando el balón por alto en una acción repleta de calidad, y el árbitro no quiso prolongar la agonía del Unami, que mostró una gran fragilidad mental para asumir sus errores y seguir adelante. Todo lo contrario que la Segoviana, que se rebeló contra un destino que le llevaba a la derrota, y logró cambiarlo.
