Desde el año 1928, los camareros celebran festejos en honor a su patrona, Santa Marta. Esta histórica tradición se repitió ayer, con una serie de actos organizados por la Asociación de Camareros de Segovia, antes Montepío.
Por la mañana tuvo lugar una misa en la Iglesia de San Millán, tras la cual los miembros de la Asociación sacaron a Santa Marta en procesión. El grupo ‘Los Pakos’ acompañó con sus dulzainas y tambores el recorrido alrededor de la Iglesia. Una vez finalizado el trayecto, se subastaron los palos de la patrona, para ver quien la devolvía de nuevo a su lugar.
A continuación, se sirvió un aperitivo junto a la Iglesia. También por la mañana se celebró un partido de fútbol para profesionales del gremio, solteros contra casados.
Desde hace algunos años han dejado de celebrarse actos tan tradicionales como la “cuadrilla bufa”, una caravana cómico-taurina que iba repartiendo comida mientras recorría las calles. “Un año incluso se regaló cochinillo, la asistencia fue increíble”, recuerda Fernando Erguido, hostelero local.
Pero la situación actual para muchos empresarios locales no es ninguna fiesta. Como afirma Pablo Gómez ‘Pali’, secretario de la Asociación de Camareros de Segovia, “lo habitual era que cerraran la mayoría de los establecimientos. Sin embargo, con lo complicada que está la cosa ahora, yo calculo que este año abrirán en torno al 80%”.
Y es que, como afirma Pablo Martín, presidente de la citada asociación, “aunque la afluencia de visitantes esté mejorando últimamente en Segovia, su consumo sigue siendo pequeño”.
Pese a esto, los bares y restaurantes se siguen implicando en esta fiesta. Muchos han colaborado ofreciendo un talonario que permitía obtener entradas a mitad de precio para la becerrada que se celebró ayer por la tarde.
Esa es una de las tradiciones más arraigadas de esta fiesta, así como la cena que se celebró anoche en el Hotel Puerta de Segovia. Cada año se escoge un restaurante diferente para este evento, en el que anoche se recordó a Teo Nieto y Vitoriano el de los Faroles. Con o sin crisis, son 83 años de fiesta para un gremio muy sacrificado.
