El secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Yuste, ha declarado este jueves en la Comisión de Interior del Congreso, tras pedir acudir a la Cámara baja para explicar las razones que llevaron a dar el tercer grado al expresidente balear, Jaume Matas. La razón: el político está “plenamente insertado en la sociedad” y tiene un pronóstico “medio-bajo” de reincidencia delictiva.
El tercer grado fue concedido por Instituciones Penitenciarias, después de que la Junta de Tratamiento de la cárcel de Segovia se mostrara dividida al respecto.
En concreto, cinco de los miembros de esta junta de tratamiento votaron a favor de que el expresidente balear siguiera cumpliendo en segundo grado la pena de nueve meses de prisión que se le impuso por tráfico de influencias. Por el contrario, tres miembros de la dirección de la cárcel de Segovia se mostraron a favor de conceder al condenado el tercer grado, lo que le permitiría ir sólo a prisión a dormir.
A este respecto, Yuste dijo que su departamento concedió el tercer grado al expresidente balear ante la división de los responsable de la cárcel y teniendo en cuenta argumentos como la “inexistencia de un historial delictivo consolidado” en el caso de Matas. Además, el responsable de Prisiones destacó también que el hecho de que el expresidente balear tenga trabajo y haya abandonado la vida política determina que tiene un pronóstico de reincidencia “medio-bajo”.
Sin embargo, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), a través de un comunicado, reclamó a Ángel Yuste, “que atienda los criterios de los profesionales y respete, por tanto, su profesionalidad, en las decisiones sobre el tratamiento penitenciario de los internos”.
Este sindicato se refería al hecho de que “los funcionarios, técnicos especialistas de la Junta de Tratamiento de la cárcel de Segovia”, que es donde estaba interno Matas, apoyaron el segundo grado y no el tercero. El grupo de empleados públicos que se posicionó contra la excarcelación del condenado estaba el jurista, el psicólogo, el trabajador social, el educador y el jefe de servicios.
Trabajador autónomo.- Jaume Matas se dio de alta en la Seguridad Social como trabajador autónomo el 1 de septiembre, apenas 35 días después de ingresar voluntariamente en la prisión segoviana. Cuatro días después escribió una carta a la Dirección en la que aseguraba que «necesitaba» retomar su actividad como economista. La posibilidad de trabajar fue una de las razones esgrimidas por Instituciones Penitenciarias para concederle el tercer grado en contra del criterio de la Junta de Tratamiento de la cárcel.
Matas ha pasado en pocos días de disputar torneos de «frontenis» contra otros presos dentro de los muros de la cárcel de Segovia a retomar sus actividades como licenciado en Económicas. No ha sido contratado en ninguna empresa, sino que trabaja por cuenta propia como autónomo. En concreto, asegura realizar trabajos como consultor en un despacho situado en el centro de Madrid.