Las vallas publicitarias de la ciudad son objeto de la crítica del grupo municipal Popular, que lamenta la ‘dejadez’ del equipo de Gobierno a la hora de proponer un nuevo contrato para la adjudicación de estos paneles publicitarios, tras la finalización del que estaba vigente el pasado mes de febrero.
En una nota de prensa, los populares señalan que en las vallas «los anuncios están prácticamente desaparecidos, sólo quedan restos y en algunos casos, se superponen unos sobre otros lo que no genera buena imagen para una ciudad patrimonio de la humanidad, teniendo en cuenta, además, que la mayor parte de estas vallas están situadas en las entradas a Segovia».
A esto se suma, según los populares, el que, desde finales de verano, algunos de estos soportes están tapándose con lo que parecen grandes sábanas, lo que podría provocar, a su juicio, despistes a la hora de circular. «Hay quien se queda mirando con curiosidad y nos preocupa que eso pueda llegar a provocar algún accidente», señalan.
Según la información que maneja la formación popular, el contrato para gestionar las vallas publicitarias, cuya duración era de 10 años y por el que la empresa pagaba un canon anual al Ayuntamiento de casi 11.000 euros, finalizó el pasado mes de febrero. Desde entonces, no ha habido ningún tipo de noticia o movimiento por parte del gobierno municipal.
Los populares quieren saber si el gobierno de Clara Luquero está trabajando en el nuevo contrato y las características del mismo, ya que cuanto más tiempo se retrase mayor será el perjuicio no sólo para las empresas interesadas en gestionar las vallas sino para las que contrataban la publicidad, muchas de ellas empresas segovianas.
«Nos preocupa el perjuicio para las empresas segovianas afectadas, pero también la imagen y la seguridad de nuestros vecinos, además, no hay que olvidar que ese canon que pagaba la empresa es dinero que está dejando de entrar en las arcas municipales», indican los concejales populares para quienes de nuevo el equipo de Clara Luquero ha vuelto a dar muestras de falta de previsión a la hora de gestionar un contrato.
«Si el contrato finalizaba en febrero, lo lógico hubiera sido empezar a trabajar con tiempo suficiente para poder tener listo el nuevo en ese momento, pero, como es habitual, no ha sido así», concluyen los ediles populares.
