El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó ayer que si el Ejecutivo no consigue el consenso necesario para aprobar los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2019 su vocación de intentar llegar a final de legislatura se verá “acortada”.
“Si no llegamos a acordar los PGE, mi vocación de intentar llegar al final de la legislatura se ve acortada”, reconoció Sánchez durante la inauguración del foro empresarial ‘The Spain Summit 2018’, después de que el lunes el secretario general del PSOE, José Luis Ábalos, abriese la puerta a la posibilidad de un ‘súper domingo’ electoral el 26 de mayo con elecciones generales, europeas, autonómicas y locales.
Sánchez subrayó que como presidente del Gobierno decidirá cuándo convocar elecciones generales “en base a un único interés, el interés general del país”. “No lo voy a hacer ni en aras del interés de mi partido ni por supuesto porque lo indique mi partido u otro”, enfatizó el líder del Ejecutivo.
Lograr acuerdos
En todo caso, aseguró que su “vocación” sigue siendo intentar llegar a acuerdo con “todos los grupos”. Si bien lamentó que PP y Cs no quieran saber “absolutamente nada” de las cuentas públicas y que los partidos independentistas planteen “exigencias que nada tienen que ver” con los Presupuestos y que son “imposibles de asumir por un presidente del Gobierno de cualquier estado democrático de derecho”.
“Están intentando judicializar la política, es inaceptable para cualquier presidente”, recalcó.
Asimismo, preguntado sobre si se podría producir una vuelta al bipartidismo, Sánchez apuntó que “nunca” ha habido bipartidismo en España, ya que ha habido pocas veces mayorías absolutas, aunque sí mayorías relativas soportadas por partidos nacionalistas.
En este punto, repasó los cambios del panorama político español, al que, según apuntó, se ha incorporado un partido a la izquierda y dos nuevos a la derecha de corte nacional, un nuevo esquema político que rechazó si supone parálisis. “Si significa parálisis, desde luego yo impugno la fragmentación parlamentaria”, apostilló Sánchez, quien considera que la fórmula política “más positiva” es contar con “gobiernos con profesionales de prestigio de distintos ámbitos”.
De igual forma, criticó que la mayoría del PP y Cs en la Mesa del Congreso haya paralizado muchas leyes, incluso algunas durante 25 meses, y aseguró que el Gobierno tratará de transponer todas las directivas europeas posibles. “La fragmentación parlamentaria es positiva si todos actúan por el interés general y no partidista”, agregó.
Auge de Vox
El líder del Ejecutivo criticó que algunos partidos (PP y Cs) están “en campaña permanente”, algo que “no es bueno para el país”. De hecho, dijo no reconocer al presidente de Cs, Albert Rivera, a pesar de que llegó a suscribir un acuerdo con su formación, y es que, en su opinión, “algunos políticos el día de la moción de censura se les paró el reloj y no saben qué decir ni qué hacer”.
Frente a la “campaña electoral permanente”, pide ser “conscientes de que ha empezado una legislatura política nueva” y que todos los partidos trabajen por la utilidad de la representación parlamentaria que ostentan.
También se refirió a los “brotes de ultraderecha” que se empiezan a ver en España y el auge de VOX, que a su juicio “tiene que ver con el discurso político de PP y Cs en Cataluña y en el tema de inmigración”, a pesar de que “ninguno de los dos va a ser beneficiario por su irresponsable oposición”.
Además, criticó que un partido de Gobierno como el PP utilice la inmigración para hacer oposición, máxime cuando bajo su Gobierno hubo aumento de flujos migratorios. “Es un error y una enorme irresponsabilidad que alimenta a la bestia de la ultraderecha”, enfatizó.
Por ello, les pidió una reflexión sobre su estrategia y que moderen sus planteamientos, ya que “abandonar la moderación solo alimenta la crispación y en consecuencia a la ultraderecha”.
Para Sánchez, hasta que no haya elecciones y se vea si hay un ‘sorpasso’ de Cs a PP o si los populares mantienen su mayoría electoral será “muy difícil” que estas formaciones lleguen a un acuerdo con el Gobierno.
Sobre el acuerdo presupuestario con Podemos, defendió que es un pacto realizado porque es “bueno” para España.
