Cuenta la historia que Martín de Tours entraba a caballo en Amiens (Francia) como soldado y a las puertas de la ciudad vio a un mendigo aterido de frío. Al momento, se quitó su capa y la dividió en dos partes con su espada, entregando una de ellas al menesteroso. El santo venerado en más de 3.500 iglesias en Francia y también muy reconocido en España celebra su festividad el 11 de noviembre, y la Asociación Cultural Amigos de la Capa adelantó a ayer su celebración con una serie de actividades en su honor con la que los integrantes de este colectivo volvieron a reivindicar el uso de la popular prenda castellana.
Las bajas temperaturas de la jornada de ayer hacían más que recomendable el uso de la «pañosa», lucida por las cerca de un centenar de personas que participaron en los actos; iniciados con un encuentro a primera hora de la mañana en la Plaza Oriental para compartir bollos y aguardiente.
Tras la foto de familia junto al Acueducto, los capistas se trasladaron hasta la iglesia de San Martín, donde tuvo lugar la misa solemne dedicada al santo. Posteriormente, los participantes se dirigieron hasta la Catedral, donde hay un bajorrelieve dedicado a San Martín de Tours , frente al que se interpretó el himno de los capistas y unas palabras dedicadas al santo. La jornada concluyó con un almuerzo de hermandad en el restaurante Convento de Mínimos, donde continuó el buen ambiente festivo.
El presidente de la Asociación Cultural, Juan Antonio Gozalo de Apellániz aseguró que los capistas «usamos la capa con orgullo, porque es una prenda de vestir muy elegante con la que la gente del pueblo se solía abrigar en los inviernos y es una seña de identidad del pueblo castellano». Además, destacó que los capistas segovianos mantienen estrechos vínculos con otras asociaciones similares en España, unidas por el fomento del uso de esta prenda y su difusión como signo de la cultura popular.
En cuanto a la actividad de la asociación en Segovia, Gozalo de Apellániz señaló que los cerca de 230 socios lleva a cabo reuniones periódicas centradas en visitas culturales y encuentros gastronómicos, enmarcados siempre en la puesta en valor de la “pañosa”, como se conocía popularmente esta prenda.
