El Procurador del Común, en escrito de 12 de noviembre, resolvió que el alcalde de Aguilafuente, Jesús Ballesteros Massó (PP) deberá observar el acuerdo plenario de 30 de julio de 2015 por el que debe cumplir la presencia mínima de tres horas diarias en el Ayuntamiento, lo que implica una retribución de 7.000 euros anuales.
Atiende así a la queja de la concejal no adscrita, Raquel Alonso, “puesto que el alcalde, como mucho, está una hora en el Ayuntamiento a primera hora de la mañana, por lo que no puede atender a una buena parte de los vecinos”.
El alcalde, en su respuesta al Procurador reproduce parcialmente lo que contestó a una pregunta de la concejal en el pleno de 6 de abril. “No se habla de presencia expresa en las oficinas municipales, que atiende a sus vecinos a cualquier hora por la calle, que usa su móvil particular, que paga él, incluso los fines de semana, y que es alcalde 24 horas al día”, dijo.
El Procurador, a la vista del acuerdo municipal y de la respuesta del alcalde, deja claro que la solicitud de retribución de Ballesteros es contradictoria cuando afirma que “así ha venido siendo habitual en este Ayuntamiento”, puesto que no cobró la legislatura anterior. Además, deja claro que las tres horas deben ser con presencia diaria en el Ayuntamiento y para algo más que para “la firma de documentos, la coordinación de los servicios municipales, o la atención a los ciudadanos”. La jornada fue propuesta por el alcalde y “no ofrece duda que estas se aprobaron teniendo en cuenta esa mínima jornada de tres horas al día que debía cumplir acudiendo a la sede municipal”. Tampoco parece lógico, continúa el escrito, “retribuir una dedicación parcial por atender a los ciudadanos, si esta tarea se realiza por la calle o en medio de actos o eventos a los que acude (…) sin que pueda considerarse propiamente una dedicación especial”. Por último, afirma que es lógico que pueda realizarse un control del cumplimiento de la dedicación exigida y remunerada.
Alonso se alegra de la resolución por cuanto le da la razón, ya que el alcalde, además de incumplir su compromiso con sus vecinos, se ausenta en numerosas ocasiones de actos de representación, que delega en sus concejales. También afirma que Ballesteros ha omitido en su respuesta al Procurador lo que sí dijo en el pleno por escrito, que su función “es algo más que cumplir un horario de oficina de tres horas, o lucir un modelito en el banco de autoridades de la Iglesia”, lo que delata el estilo de un alcalde que no trabaja, que menosprecia a sus vecinos y que miente hasta por escrito.
No es la primera vez que el Procurador del Común da la razón a Alonso, que ha demostrado varias irregularidades en la Alcaldía.
