Poco a poco se van apagando los ecos de la sonora victoria de la Segoviana en el campo del Villaralbo, y el equipo de Abraham García comienza el trabajo de la semana con la vista puesta en el partido que el próximo domingo, a las seis de la tarde en el campo de La Albuera, le enfrentará al Burgos Promesas 2000, penúltimo clasificado de la competición que solamente ha marcado un gol en los cuatro partidos de Liga disputados.
El encuentro frente al conjunto burgalés será el primero de una serie de partidos asequibles para el conjunto gimnástico, hasta el próximo mes de noviembre, cuando visite el campo de La Llanera para enfrentarse a La Bañeza. Asequibles no quiere decir ni mucho menos fáciles, porque no lo serán ni el encuentro de la sexta jornada frente al Numancia B, conjunto que tradicionalmente suele iniciar la temporada de manera muy eficiente, ni por supuesto el derbi frente al Real Ávila en el Adolfo Suárez, con un rival que siempre se motiva especialmente ante los segovianos.
Pero no es menos cierto que los partidos en casa frente a Burgos Promesas, Sporting Uxama y Mirandés B no son precisamente los más difíciles de la competición. Después de un inicio algo extraño con la derrota en Astorga y el empate ante el Villamuriel, el equipo azulgrana ha enlazado dos victorias consecutivas que le han colocado directamente en posiciones de play off, y afronta ahora un tramo menos empinado de la Liga.
Un arma de doble filo Sin embargo, el equipo gimnástico tiene por delante un reto, que no es otro que evitar el exceso de confianza que siempre produce una victoria tan holgada como la que se produjo en Villaralbo. Aunque el Burgos Promesas aparezca en la lejanía como otra víctima propiciatoria, seguramente no lo pondrá tan fácil como lo puso el rival del pasado sábado, y tocará ponerse el mono de trabajo, amén de cambiar el once inicial por la baja de Domingo.
