El Levante sigue una jornada más instalado en lo más alto de la clasificación junto al Barcelona tras golear ayer al Málaga, un equipo llamado a conseguir grandes empresas pero que salió trasquilado del Ciudad de Valencia.
El duelo prometía emociones y no defraudó. El cuadro andaluz, fiel al estilo de Pellegrini, se hizo con el dominio del esférico y exhibió una buena asociación en la medular, pero sin profundidad en sus acciones.
Por su parte, el conjunto local no le fue a la zaga. Bien posicionado, sacó siempre el balón desde atrás, armando bien el contragolpe, como demostró en el primer gol, tras una buena acción por banda izquierda entre Juanlu y Juanfran, que culminó Barkero.
El tanto fue un golpe directo a la mandíbula de un rival que perdió su buena colocación en el campo, lo que explotó el Levante al contragolpe. Un balón en largo a Koné fue cortado con la mano por el meta Caballero fuera del área y esa jugada fue la tumba definitiva para los andaluces.
El portero argentino fue expulsado, y en el lanzamiento de la falta llegó el segundo tanto levantino, al aprovechar Juanlu un rechace en el área.
El Málaga se perdió en un juego horizontal inocuo en el que solo Cazorla puso algo de criterio ofensivo. En cambio, los locales seguían a lo suyo y Koné, poco antes del descanso, aprovechó el inesperado regalo de Rubén que, con un error garrafal, dejó en bandeja al ariete el tercer tanto.
Pellegrini se la jugó tras el descanso y dio entrada a Rondón y Seba, aunque prescindió de Cazorla, lo que permitió crecer en el campo a Isco, que adquirió un mayor protagonismo.
El equipo blanquiazul dominaba el balón pero fue el Levante el que dio más sensación de peligro al hilvanar varias contras, con un Barkero inmenso.
El encuentro bajó de revoluciones paulatinamente hasta su conclusión y el conjunto valenciano, que pudo ampliar su renta goleadora, firmó su quinta victoria consecutiva, el mejor registro de su historia en Primera.
