La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta de Castilla y León, Alicia García, anunció que la Junta tiene el compromiso de “dar un paso más en la calidad en la atención a la enfermedad mental” con la aprobación en 2016 de las directrices de funcionamiento del modelo integrado de coordinación socio-sanitaria. En la visita a una vivienda supervisada de Faema en Ávila, dijo que el modelo integrado de coordinación socio-sanitaria de la Junta está “reconocido tanto fuera como dentro de la Comunidad” y que es pionero en España y cuya regulación normativa supondrá garantizar la estabilidad del propio sistema. El modelo parte de una amplia red de recursos para la atención integral y pretende lograr la plena normalización e integración de las personas con discapacidad por enfermedad mental.
La consejera señaló que desde la Junta “se han dado pasos que han permitido disponer de una red de dispositivos que está haciendo posible desarrollar este modelo de atención integral a personas con enfermedad mental en cualquiera de sus fases y necesidades”. Se trata, dijo, de “una red de dispositivos formada por equipos mixtos compuestos por profesionales, tanto del sistema de servicios sociales como del sanitario, que valoran y asignan recursos, elaboran programas individualizados de atención y hacen un seguimiento de esa atención”. Junto a ellos, existen equipos de promoción de la autonomía personal orientados a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad o con dependencia con carencias en la atención de sus necesidades o en su integración social.
Por otra parte, el consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, destacó que el “reto” en torno a la salud mental y a la prestación de servicios psiquiátricos es lograr que las personas que padecen estas enfermedades, sobre todo cuando son crónicas, puedan acceder al empleo. Así lo aseguró en el marco de las XIV Jornadas de la Asociación Castellano y Leonesa de Salud Mental, donde explicó que en la Comunidad existe una red de asistencia psiquiátrica compuesta por 36 equipos de salud mental, 11 unidades de rehabilitación, 11 unidades de hospitalización, numerosos centros de día y 11 equipos de salud mental para atención especializada a niños y adolescentes.
Unos recursos que “son suficientes porque en los casos graves de hospitalización, la tasa de ocupación en las unidades de salud mental fue del 66 por ciento”, dijo. En el caso del punto de vista ambulatorio también, aunque “puede haber casos que requieran más atención”, reconoció. Además, concretó que estos recursos “se mantienen en los últimos años” y que, incluso, han crecido.
