El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas pidió a todos los países con capacidad para ello que se sumen a la lucha contra los terroristas del Estado Islámico en Irak y Siria, aunque sin mencionar específicamente medidas militares.
Los 15 miembros del órgano ejecutivo de la ONU aprobaron el viernes por unanimidad la resolución propuesta por Francia tras los atentados perpetrados el 13 de noviembre por ocho yihadistas en París, que dejaron 130 muertos y más de 300 heridos.
“El Estado Islámico, también conocido como Dáesh, constituye una amenaza global sin precedente para la paz y la seguridad internacionales”, reza el texto, que incluye también menciones a otros grupos como el Frente al Nusra, vinculado a la red de Al Qaeda.
La resolución insta a todos los Estados a adoptar “las medidas necesarias” para “redoblar y coordinar” sus esfuerzos contra el terrorismo yihadista, siempre respetando los principios de Naciones Unidas y las leyes sobre Derechos Humanos, asistencia humanitaria y refugiados.
El documento no incluye ninguna recomendación específica sobre la lucha armada contra el terrorismo, pero sí recomienda “intensificar” los esfuerzos para impedir la llegada de combatientes a Siria e Irak y bloquear la financiación de estas organizaciones.
La resolución incluye condenas no sólo a los atentados de París, sino también a los perpetrados en los últimas meses en Beirut (Líbano), Susa (Túnez), Ankara (Turquía) y la península egipcia del Sinaí. El documento advierte de que el terrorismo, “en todas sus formas y manifestaciones”, representa “una de las amenazas más graves para la paz y la seguridad internacional” y llama a combatir este riesgo “sin precedentes” por “todos los medios”.
La iniciativa francesa supone una alternativa a la propuesta presentada por Rusia, que recuperó un borrador impulsado el pasado septiembre y que plantea coordinar cualquier actividad militar en Siria con el régimen de Bashar al Assad.
El embajador británico ante la ONU y presidente de turno del Consejo de Seguridad, Matthew Rycroft, ya advirtió de que el documento francés tendría mejor acogida, porque el ruso “aún habla de asuntos que dividen” a los estados miembro, como qué gobierno apoyar en Siria.
