Fíjese, señor lector. Si Alex hubiera marcado en alguna de las mil doscientas oportunidades de gol que tuvo y que desperdició, si Gréllo no se hubiera encontrado con la defensa y con Jesús Herrero en todas las ocasiones en las que se marchó en el uno para uno, o si Miguelín hubiera acertado con la portería del Caja en alguno de sus durísimos remates, el aficionado del Caja Segovia se habría ido pensando que el 1-1 con el que terminó el encuentro era el marcador más justo. Pero no. Tuvo que aparecer el colegiado Alonso Montesinos para convertirse en el protagonista de un precioso partido de fútbol sala, haciéndose el sordo cuando Fabián le pidió distancia a la hora de ejecutar una falta a favor del Caja, devolviéndole el balón a ElPozo pasados cuatro segundos, y generando así un contragolpe letal que terminó con el gol murciano.
Así que un partido que iba camino de convertirse en otro maravilloso Caja-Pozo, terminó medio emborronado por un árbitro con afán de estrella de Hollywood, y que acabó estrellando a su compañero, que se comió posteriormente un clamoroso penalti por mano de Kike dentro del área, y posteriormente una no menos evidente falta sobre Gréllo en la frontal del área segoviana.
Pero antes de que el señor Alonso Montesinos decidiera ser el Míster Bean de la película, los verdaderos actores, los jugadores, habían realizado un papel excelente. Comenzó mucho mejor el Caja que su oponente, con el mismo cuarteto de salida que situó David Madrid frente al Inter, y que con Murga, Fabián, José Carlos y Pablo del Moral, supo frenar las primeras acometidas de ElPozo. Cuando cinco minutos más tarde comenzaron a entrar los “violinistas” del Caja, la sinfonía que el equipo de casa interpretó en esos compases del choque dejó hipnotizado a su rival, que durante muchos minutos apenas logró inquietar la portería de Jesús Herrero, y en cambio vio cómo Rafa multiplicaba manos y pies para evitar lo que parecía inevitable, que el equipo de casa lograra marcar.
El portero de ElPozo, al que en muy pocas ocasiones se le ha visto hacer un mal partido en el Pedro Delgado, se convirtió en una muralla infranqueable, sacando colocados remates de Murga, de David, de Borja… hasta que superado el ecuador del primer tiempo, la octava contra del Caja tras una pérdida de balón de los visitantes finalizó con un remate de Sergio ante el que Rafa hizo todo lo que pudo, pero no fue suficiente para que el balón entrara en su portería.
Antoñito, Sergio, Borja y David minimizaron a ElPozo de tal manera que durante varios minutos estuvo muchísimo más cerca del 2-0 que el empate a uno. Pero como la felicidad no es eterna, Duda pidió tiempo muerto, sus jugadores vieron las cosas algo más claras, y tras una extraordinaria intervención de Jesús Herrero sobre Miguelín, el equipo murciano pasó a liderar el partido, apretando de firme a los de casa, que sin embargo aún fueron capaces de sacar algún contragolpe con evidente peligro. Pero no se puede negar que en el tramo final del choque, entre Jesús Herrero y los propios desaciertos de los murcianos en el remate, ya que en dos ocasiones lanzaron fuera en inmejorable posición para marcar en sendos saques de esquina, hubo una cierta dosis de fortuna en el 1-0 con el que se llegó al descanso.
Esa “cierta dosis” de suerte se convirtió en “increíble potra” en el primer tramo del segundo tiempo, en el que ElPozo puso en tantos aprietos al Caja, que por primera vez en el Pedro Delgado durante la presente temporada, en más de una ocasión los de casa se vieron obligados a despejar la pelota en lugar de tratar de jugarla desde atrás. Fueron momentos de total dominio murciano, que sin embargo no se tradujo en goles porque Jesús Herrero se encargó de demostrar su calidad en todas las ocasiones en la que le exigieron sus rivales.
Con un portero en estado de gracia, como lo estuvo Gonzalo frente al Inter, es normal que el equipo que defiende acabe enlazando algún contraataque con peligro. Y poco a poco el Caja comenzó a hacerlo, ahora con una vaselina de David que José Ruiz sacó en la raya, después con un remate de Murga que sacó Rafa… el partido parecía igualarse hasta que sucedió lo que sucedió con Fabián y el árbitro que se hizo el sordo, y ElPozo empató el partido en una acción eléctrica de Gréllo.
Una jugada así es capaz de desquiciar a cualquier conjunto, pero la reacción local fue la de un equipo grande, porque el Caja apretó los dientes y quiso poner cerco a la meta de Rafa, que le sacó dos balones a Palomeque, y que en el tercero se encontró con la colaboración del poste para evitar el 2-1. ElPozo también quiso ganar, pero en la otra portería estaba Jesús Herrero, así que se llegó al tramo final del encuentro con los dos conjuntos desatados en pos de la victoria. Kike cometió un penalti tan absurdo como evidente, aunque el cierre se empeñara en decirle a todo el mundo que el balón no le dio en la mano, y sí en el pecho, y Duda apostara su coche en rueda de prensa a que no existía penalti. Poco después, la defensa del Caja cometió una falta tan obligada como también evidente en la frontal de su área, en una acción en la que ningún jugador local negó la falta. Dio igual, porque los árbitros escogieron el camino de la compensación, y no pitaron ni lo uno, ni lo otro. Así que se llegó a la última acción del partido, en la que ElPozo realizó una jugada extraordinaria, pero el remate de Alex fue de nuevo rechazado por Jesús Herrero. El 1-1 acabó siendo justo, pero más por el fondo que por las formas. Esos árbitros…
