Pruebas de amistad, donaciones, recompensas o rescates inopinados de piezas destinadas a la destrucción. De estas singulares maneras, la historia ha ido formando pieza a pieza la colección de 294 obras de arte que la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce ha ido atesorando durante décadas y que ahora muestra a la sociedad segoviana en una selección que puede verse hasta el 30 de noviembre en la Sala de Caballerizas del Torreón de Lozoya.
La Fundación Caja Segovia y la Real Academia de San Quirce han sumado sus esfuerzos para hacer posible esta exposición, que ayer fue inaugurada por el portavoz de la comisión gestora de la Fundación, Javier Reguera y el director de la institución, Rafael Cantalejo.
Reguera destacó la colaboración «intensa y cordial» que ha mantenido con la Academia de San Quirce para poder mostrar al público segoviano por primera vez los tesoros artísticos que esta institución ha conservado a lo largo de su historia. En este sentido, destacó el trabajo «silencioso y eficaz» de la institución en la conservación del patrimonio artístico segoviano, así como en el fomento de la investigación histórica en la provincia.
Por su parte, Rafael Cantalejo señaló que la idea de la muestra surgió «de forma humilde y casera», que perte de la intención de hacer un inventario de las piezas de arte que conserva la institución para crear una base de datos que permita su consulta. Así, explicó que el académico Juan Manuel Santamaría -comisario de la muestra- con la colaboración de otros compañeros como Alosno Zamora o Diego Conte, han dado forma a este inventario en un CD con todas las piezas que próximamente podrá consultarse a través de la página web de la institución. Una vez concluido el trabajo, la Academia se planteó la posibilidad de exponer una selección de las obras más conocidas, un reto que fue rápidamente asumido por la Fundación Caja Segovia.
El comisario de la muestra explicó al público asistente a la inauguración algunos detalles sobre las obras que se exponen, y aseguró que esta colección «no se destaca ni por el alto número de obras que contiene ni por la calidad, pero para los segovianos es interesante porque tiene una fuerte carga afectiva y de cercanía».
Santamaría señaló que la Academia de San Quirce ha reunido esta colección «sin intención determinada y sin continuidad en el tiempo, más bien a salto de mata, a través de donaciones, regalos o a veces recogiendo y salvando de su destrucción obras que otros abandonaban».
De entre las 294 obras que conserva la Real Academia -173 pinturas, 58 grabados y dibujos, 29 esculturas y medallas, 28 cerámicas y seis objetos curiosos- la exposición recoge una breve pero sencilla selección de piezas que van desde las primeras donaciones realizadas a la Real Academia como la maqueta del monumento a José Rodao realizada por Aniceto Marinas en 1927 a obras de escultores como Emiliano Barral, pintores como Zubiaurre o Torreagero o ceramistas como Daniel Zuloaga.
Una de las singularidades de la muestra es la presencia en la exposición de dos cuadros de la primera época del pintor tureganense Esteban Vicente, que se conservaban en la Academia de San Quirce y que constituyen un verdadero testimonio de su obra.
La exposición dedica también un importante apartado a la Casa Museo de Antonio Machado, donde muestra retratos del poeta de autores como Picasso o Rafael Peñuelas, así como otra de sus secciones a los artistas que han pasado por el Curso de Pintores Pensionados; en la que puede verse la evolución de técnicas y estilos a lo largo de la historia.
