La familia del fútbol sala se volcó en la despedida del miembro del cuerpo técnico del Inter Movistar Cecilio Rodríguez. Su fallecimiento a consecuencia de un paro cardiaco en el pabellón Pedro Delgado durante el partido que enfrentó a su equipo y al Naturpellet consternó al mundo del deporte y rápido se sucedieron las muestras de apoyo a la familia. Las redes sociales fueron el centro de los mensajes de apoyo y aliento, y clubes, jugadores y aficionados hicieron públicas sus condolencias.
El capitán del conjunto de Torrejón Ardoz, Carlos Ortiz, le dedicó unas líneas especiales a través de Twitter entre las que subrayó: «Nos dejas un vacío enorme y solo espero que allí donde estés nos sigas cuidando como lo solías hacer. Hasta siempre campeón». El portugués Ricardinho, baja durante el encuentro por lesión, publicó: «Hoy el deporte se queda más pobre, perdió un gran hombre, una gran persona un gran trabajador y un amigo increíble. No tengo más palabras en este momento tan triste. Cecilio para mi eres eterno. Doy gracias a Dios por haberte conocido». Desde el otro lado del charco, el que fuera jugador del cuadro madrileño Batería recordó: «Siempre me acordaré de como me trataste desde mi primer día».
«Día muy triste. Toda la fuerza para la familia», añadió el entrenador segoviano Diego Gacimartín. El Naturpellet, por su parte, que en todo momento estuvo pendiente del estado del encargado de material del Inter cumplió con el protocolo exigido por la Liga Nacional (LNFS). Las normas reguladoras de esta institución, en su Título V, rezan la siguiente disposición: «Los clubes participantes en las competiciones organizadas por la LNFS, deberán contratar los servicios de un profesional de la medicina que, adscrito al club, tendrá como funciones específicas, además de las que se le pudieran exigir por parte del club, estar presente y de servicio durante el transcurso de los partidos celebrados en terreno propio».
Ante esta situación, el presidente del Naturpellet, Álvaro Fernández, recalcó: «Cumplimos con el protocolo: nos exigen que haya un médico y un desfibrilador». Atendiendo a tales indicaciones y a sus conocimientos rápido actúo el médico del Segovia Futsal, José González, junto con tres enfermeras y otro profesional del sector que no dudaron en colaborar al encontrarse en las gradas presenciando el encuentro; además de la ayuda del fisioterapeuta del Movistar, José Prieto, la policía y los bomberos. Apoyados de tres desfibriladores -el del polideportivo y los correspondientes de cada plantilla-, intentaron reanimar a Rodríguez, esperando la llegada de los servicios sanitarios del 112.
Al poco de confirmarse la trágica noticia, la entidad interista mostró su complacencia por la atención dispensada en el Pedro Delgado: «Queremos agradecer y destacar la gran colaboración del Naturpellet, el ayuntamiento de la ciudad, empleados del pabellón, personal médico y policía que han intentado ayudarnos en todo momento. Lección de respeto y cariño de los aficionados de Segovia. Gracias de corazón».
Por otro lado, Fernández, atendió a los medios para mostrar sus condolencias y explicar lo acontecido: “Desde el club queremos dar el pésame y al apoyo a la familia de Cecilio y al Inter. Cecilio cayó al suelo y nuestro médico salió corriendo a auxiliarle. Desde el minuto 0 empezaron a darle el masaje cardiorespiratorio, con tres enfermeras más otro médico que bajó desde la grada y una vía cogida, pero al final no pudo ser. La ambulancia tardó seis minutos de reloj y, desde la parte humana que nos toca, hicimos todo lo que se podía hacer”.
También compareció la enfermera y concejala Marisa Delgado, que fue una de las que bajó a la pista desde para atender al utillero del Movistar. «Vimos que se caía y bajamos a ayudar en lo que pudimos. La verdad es que teníamos más desfibriladores de los que necesitábamos. Rápidamente llegó el 112 y nosotros pasamos a ejercer funciones de apoyo». En cuando a la demanda de una ambulancia para los partidos de Primera División por parte de algunos espectadores, comentó: «Si hubiera habido una ambulancia, no hubiera podido actuar. Lo que había que hacer es lo que hicimos: practicarle la RCP (reanimación cardiopulmunar)«.
