El Viveros Herol Nava ya sabe a lo que juega esta temporada en la División de Honor Plata, que no es a otra cosa que a competir como si se jugara el descenso en cada partido. Y, aunque parezca exagerado decirlo a estas alturas de la temporada, el encuentro que jugó en la tarde de ayer ante el Amenábar Zarautz en el gélido frontón de Nava tenía mucho valor en lo concerniente a esa pelea por la permanencia.
La victoria cayó del lado segoviano por una razón fundamental: Cuando dos equipos compiten con la misma intensidad, al final la calidad se acaba imponiendo. Y no cabe duda de que este Viveros Herol Nava tiene más calidad que un Zarautz que ha vuelto a reinventarse con jugadores muy jóvenes, y que depende demasiado de la aportación de un veterano como Míkel Iraeta, un central de marca mayor que dinamiza todo el juego de su equipo, pero al que el equipo de casa supo frenar de tal forma que solo pudo brillar en el lanzamiento desde los siete metros, con un pleno de aciertos.
Desde el primer minuto el conjunto de Óscar Perales se esforzó en el trabajo defensivo, intentando frenar a Arieta y aprovechando la circunstancia de que el Zarautz no tenía un lateral zurdo que pudiera poner en complicaciones a los centrales segovianos con el lanzamiento exterior. Lastrado el conjunto vasco por este hecho, como lo estuvo el Viveros Herol por lo mismo durante toda la campaña pasada, el equipo segoviano ‘solo’ tenía que centrar su trabajo en Iraeta, y desde el principio le salieron bien las cosas,
Desde el principio Desde el primer momento, el equipo vasco jugaba sus ataques muy largos, rozando el pasivo, pero a la hora de percutir ante las torres naveras, llegaba la noche más oscura. Así, el equipo de casa tuvo la tranquilidad suficiente para mandar en el electrónico gracias a un efectivo juego de ataque, con Llopis y Tello machacando la portería del Zarautz, que comenzó a verse lejos del partido antes incluso de llegar al primer cuarto de hora de juego, con desventajas de tres goles que no se elevaban más porque siempre que el Viveros Herol tenía opción de hacerlo, no encontraba la manera de culminar, bien porque el portero visitante le rechazaba dos lanzamientos desde los seis metros a Darío Ajo, bien porque Iraeta sumaba para su equipo en acciones individuales que acababan en gol más exclusión, o incluso porque una pareja arbitral de esas ‘dificilillas’ por su especial rasero a la hora de medir las infracciones, señalaban una cosa sí, y otra no.
Pero la sensación que dio el partido desde su primer minuto fue de un control total por parte del Viveros Herol, en el que todos los que salían a la cancha sumaban de una u otra forma. Así, al descanso se llegó con el 14-11 algo corto para los méritos de los locales, porque su superioridad en la cancha estaba siendo manifiesta, y solo faltaba un atisbo de acierto para que el partido se rompiera.
Y ese acierto llegó en los primeros minutos de la segunda parte, con el Amenábar Zarautz jugando con un hombre menos por la exclusión de Arrieta en los últimos segundos de la primera parte, que le dio al equipo de casa la posibilidad de abrir brecha. Y aunque el Viveros Herol falló el primer ataque, bastó con que la defensa estuviera al nivel de la primera parte para que comenzaran a llegar las contras, y con ellas los goles fáciles que a los cinco minutos de la reanudación habían elevado la ventaja del 14-11 al 17-11.
El partido estaba roto, y ahora quedaba que los jugadores naveros supieran gestionar su ventaja de la mejor manera posible. Las tornas con respecto a los primeros partidos de Liga habían cambiado, y ahora era el Viveros Herol el que se veía muy por delante en el electrónico, con la ventaja de poder gestionar su distancia, que a los doce minutos del inicio del segundo tiempo era de siete goles (21-14).
Iosu Balenciaga, entrenador del Zarautz, intentaba parar el partido con tiempos muertos, cambiando jugadores… pero no había manera, y solo cuando el equipo navero se echó una siesta de diez minutos pudo ir recortando distancias. La siesta fue tan profunda que el parcial llegó a ser de 1-4 después de que una superioridad del Balonmano Nava terminara con 0-2 a favor del cuadro vasco.
Ese fue el bocinazo que necesitaba el equipo segoviano para amanecer de su sueño, con dos goles en apoyo de Carlos Villagrán, más otro de Llopis desde su área tras un robo de bola que pusieron el 25-18 a siete minutos para el final. El encuentro quedaba decidido, y así la afición del Viveros Herol pudo vivir el primer plácido final de partido. El Nava ya compite como todos, y con esa base, más la calidad del plantel, llegarán más buenos resultados.
VIVEROS HEROL NAVA: Samuel Ibáñez, Alberto Miranda, Darío Ajo, Andrés Alonso, Simón García, Alberto García, Sergio García, Javier Castillo, Isma Juárez, Antonio Llopis, Daniel Simón, Alexandre Tello, Carlos Villagrán, Bruno Vírseda y Darío Ajo Martín.
AMENÁBAR ZARAUTZ: Mikel Amilibia, Josu Atorrasagasti, Ander Atorrasagasti, Oihan Balenciaga, Mikel Beristain, Gorka Berridi, Txomin Bujanda, Iñigo Etxaniz, Eneko Goenaga, Mikel Iraeta, Josu Lertxundi, Mikel Martinez, Xabat Olaizola y Paulo Ostolaza.
ÁRBITROS: Mendoza Roldán y Visciarelli Lareo, del colegio andaluz. Señalaron una exclusión a los locales, por cinco a los visitantes.
PARCIALES CADA 5 MINUTOS: 2-1, 4-2, 8-5, 10-6, 11-8, 14-11, descanso, 17-11, 18-13, 21-16, 22-18, 26-18, 29-21.
INCIDENCIAS: Encuentro correspondiente a la duodécima jornada de Liga en la División de Honor Plata, disputado en el Frontón Municipal de Nava de la Asunción, con la presencia de 600 espectadores, según señaló el acta arbitral.
