El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha encontrado un nuevo aliado en su cruzada para que Bruselas no ahogue a los países que están más rezagados en los objetivos de déficit, y a los que sepultan con políticas de austeridad que impiden el crecimiento. Así, ante el primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho, indicó que la UE «puede y debe hacer más», añadiendo que el «test de credibilidad» de Europa es la «unión bancaria», al tiempo que pidió a la Unión medidas para asegurar el crédito a familias y pymes y para paliar el «gran problema» del paro juvenil.
Además, el líder del PP indicó que es «imprescindible» que el Ejecutivo comunitario adopte, «en paralelo» a los esfuerzos nacionales, «medidas de acompañamiento», entre las que citó el cumplimiento del calendario para la unión bancaria, así como otras para facilitar el crédito y para fomentar el empleo entre los jóvenes, que calificó de «urgencias nacionales y europeas».
«Ambos coincidimos en que la UE puede y debe hacer más (…), no tenemos tiempo que perder, los próximos meses serán muy importantes», subrayó Rajoy, quien añadió que ambos mandatarios acordaron intensificar los contactos entre sus Gobiernos para concretar posturas y proponer nuevas medidas en Bruselas.
El político coruñés comentó también que la unión bancaria es «muy importante», primero porque «hay que cumplir los acuerdos», y hace un año la UE acordó avanzar hacia esa alianza y se ha ido progresando como el tema del supervisor único, pero aún es necesario precisar el mecanismo de control o el fondo de garantía de depósitos para todos los países comunitarios.
«Hay que ser serio y cuando se llega a un pacto hay que materializarlo». Además, «la unión bancaria es buena en sí misma, ya que supone que todas las entidades financieras van a ser supervisadas por un solo mando, y eso es un trato igual para todos; también es positivo que haya un mecanismo de resolución europeo, de recapitalización directa de los bancos y de separación del riesgo soberano del bancario, así como la creación de un fondo de garantía de depósitos europeos», subrayó.
En este sentido, Rajoy, que añadió que esa alianza «no tiene más que ventajas», y tanto es así que la crisis de Chipre «no se hubiera producido si hubiera estado en vigor la misma», afirmó también no tener «ninguna duda» de la intención de todos los países de la UE de avanzar en dicha opción, incluida Alemania.
El jefe del Ejecutivo central, que defendió igualmente las «imprescindibles reformas» económicas para crecer y crear empleo, así como la necesaria política de austeridad, reiteró, una vez más, que «el euro no se va a romper» y que los Estados miembros saldrán «más fuertes» de la crisis, preservándose el marco de bienestar común.
Por otro lado, Passos Coelho mostró su «más profunda admiración» y su «apoyo solidario» al ritmo de las medidas que está llevando a cabo España para crear las condiciones «indispensables» para que el país vuelva a tener «un crecimiento sostenible generador de empleo y de riqueza».
También reiteró el político gallego que las medidas que está adoptando su Gabinete, pese a las protestas ciudadanas, son las que sacarán al país de la crisis «más pronto que tarde». No parecían importarle mucho las últimas encuestas de intención de voto, que pronostican una caída del PP: «Los juicios hay que emitirlos al final».
