A falta de colocar en el hall la impresionante lámpara elaborada en la Real Fábrica de Cristales de La Granja, el teatro Juan Bravo está ya prácticamente listo para subir el telón, el próximo 30 de noviembre, con la representación de ‘Danzad malditos’. Solamente quedan pequeños detalles por ultimar. Así que llega la hora de promocionar la restauración del histórico edificio, una actuación en la que la Diputación de Segovia ha invertido un total de 526.841 euros.
“Desde hace algún tiempo —señaló ayer el presidente de la institución provincial, Francisco Vázquez— habíamos previsto que para el centenario del Juan Bravo, que se cumple en 2018, el edificio pudiera estar remodelado, para poder así celebrar la efeméride de la forma más adecuada para la sala cultural más importante de la provincia”.
El jefe del Servicio de Arquitectura de la Diputación, Juan Antonio Miranda, repasó de forma cronológica las intervenciones realizadas, comenzando por las exteriores. Citó, en primer lugar, la remodelación de las fachadas, muy deterioradas por el paso del tiempo, dado que no habían recibido ningún tratamiento desde hacía 26 años. Se han restaurado los balcones, repuesto la carpintería exterior y pintado las fachadas con una paleta cromática similar a la existente. En cuanto a la cubierta, se ha revisado de forma minuciosa para corregir goteras o filtraciones.
Interiormente, el Juan Bravo ha sufrido una profunda reforma. “Hemos actualizado las tripas del teatro, para que sea un espacio adecuado al siglo XXI”, resumió Vázquez.
Los trabajos se han centrado en aspectos relacionados con la seguridad contra incendios, la mejora de la accesibilidad, la insonorización, la mejora de la climatización y la colocación de una nueva decoración.
A la renovación del sistema contra incendios se han destinado 50.245,07 euros. Se ha instalado una nueva centralita de control, que incorpora los últimos avances en la materia, y se han colocado nuevos detectores y pulsadores. El telón cortafuegos se ha conectado con el nuevo sistema, y se han habilitado bocas de incendio que alcanzan una mayor presión que las preexistentes.
Por lo que respecta a accesibilidad, se ha llevado a cabo medidas que van a permitir ampliar el número de localidades destinadas a personas con movilidad reducida, pasando de dos a doce. Además, se ha instalado una plataforma elevadora que permite el acceso al escenario, si fuera necesario, de una persona en esa situación. Y se ha construido un nuevo aseo adaptado, en la primera planta, a quienes tienen la movilidad reducida.
La mejora de la insonorización ha sido otro de los capítulos fundamentales de la intervención. “Nuestra intención —señalaba Miranda— ha sido la de minimizar los problemas que había de transmisión de ruidos desde la Plaza Mayor”. Así, se han sustituido los antiguos cristales por otros aislantes con cámaras de aire en todas las ventanas y balcones de las fachadas. Se han colocado puertas con doble cortina en el acceso a los palcos de la planta baja, se han enmoquetado los pasillos y zonas de tránsito, y las paredes se han cubierto de material que absorbe el ruido y se han entelado con una tapicería confeccionada con el viejo logotipo del Juan Bravo. La idea última es que el espectador centre su atención en lo que sucede en el escenario, sin que ningún ruido le perturbe.
En materia de climatización, se observaban deficiencias que requerían ser corregidas. En ese sentido, se han renovado las bombas de impulsión, se ha instalado calefacción en los aseos de sala, se ha puesto en marcha el servicio de climatización del escenario, que se encontraba fuera de servicio, y se ha limpiado el circuito de agua del suelo radiante del patio de butacas. La realización de este capítulo ha conllevado 21,325,04 euros.
La decoración interior ha apostado por la combinación del rojo, el gris oscuro, el negro, los remates en dorado de elementos ornamentales como columnas y barandillas, y el blanco, presente en la mayor parte de las superficies, buscando dar mayor luminosidad al patio de butacas y plateas.
Aunque un buen número de las actuaciones realizadas serán, a primera vista, imperceptibles para el público, dado que el escenario apenas ha cambiado —es levemente más profundo—y las butacas son las mismas, hay algunas que no pasarán desapercibidas, como la nueva taquilla, en la fachada de la Plaza Mayor o, ya en el interior, la sala multifuncional, que albergaba exposiciones temporales, y que a partir de ahora podrá servir también de escenario de conciertos musicales de pequeño formato. Otro de los nuevos espacios del Juan Bravo será el de la biblioteca y sala de talleres, que se ubican donde antes estaban las oficinas de turismo, de Prodestur.
Vázquez confirmó que la Diputación ha cursado una invitación a la Casa Real, para que alguno de sus miembros acuda a la inauguración, si bien de momento no se ha recibido contestación al respecto. “Dependerá de la agenda de la Casa Real”, agregó el presidente de la Diputación, quien recordó que la reina Sofía sí acudió a la inauguración que tuvo lugar en 1989, tras cerca de seis años de obras en el edificio.
