Como cada víspera de Domingo de Pentecostés, la Virgen del Bustar, como si de un potentísimo imán se tratara, volvió a congregar a los hijos de Carbonero el Mayor. Aunque se preveía lluvia, finalmente el cielo respetó la romería.
Por la mañana hubo misa en la ermita. No pocos decidieron quedarse a comer en la pradera colindante. Y, por la tarde, tras el rezo del rosario, tuvo lugar la multitudinaria procesión. Jotas y más jotas delante de la Virgen del Bustar, al ritmo de la Escuela de Dulzainas de Carbonero. No faltaron los ‘castillos humanos’. Y, al final, las subastas. 2016 quedará como el año en que los comisarios (Luis Francisco de Santos y Eva Migueláñez, Carlos Migueláñez y Sara Yuste, Isaac García y Eva Martín, y Rubén García y Blanca Marigómez) donaron un mantón de Manila, bordado a mano, con la imagen de la Virgen del Bustar. Se subastó por 3.000 euros. El pendón, este año, por 1.800.