La Consejería de Educación consignará un total de 300.000 euros para convocar ayudas destinadas a alumnos universitarios para financiar los gastos de matrícula y acreditación lingüística en una segunda lengua durante el curso académico 2015-2016.
Según publica el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) en su edición del día de ayer, la ayuda a cada beneficiario. Cubrirá el importe de la matrícula en el centro de idiomas con un máximo de 250 euros o el importe de los gastos derivados de la acreditación lingüística, con un máximo de 250 euros.
Las ayudas están destinadas a alumnos universitarios que cursen estudios de grado, máster o doctorado en una de las universidades públicas de Castilla y León durante el curso 2015-2016 y matriculados en el centro de idiomas propio de la universidad y acrediten la superación de la prueba de nivel lingüística convocada por la propia universidad o una entidad certificadora externa.
Entre las nuevas partidas de la Concejalía de Educación, el consejero de Educación, Fernando Rey, aseguró que las reivindicaciones de los investigadores a propósito del incremento de partidas para poder mantener su actividad “merece mejor causa” dado que ya les trasladó la intención de su departamento de crear una línea de ayudas para la investigación al margen de la aplicada.
Rey, quien firmó un convenio de colaboración con la Asociación Española contra el Cáncer, explicó que ya trasladó a la Comisión de representantes de Investigadores de Castilla y León (CRICyL) su intención de poner en marcha una línea de ayudas con recursos propios para poder colaborar en la financiación de la investigación básica.
“Ese esfuerzo merece mejor causa”, destacó antes de precisar que su departamento trabaja en la puesta en marcha de esa línea, con recursos propios y menores a los de la convocatoria conjunta con el Feder para la investigación aplicada, aunque tendrá que esperar a que culminen los procesos electorales en las universidades de León y Burgos para poder concretarlo con los vicerrectores de Investigación de las universidades.
De este modo la convocatoria se abrirá “a todos” y nadie podrá sentirse “discriminado”, puntualizó el consejero, quien previamente detalló la última convocatoria de ayudas a la investigación aplicada, dotada con seis millones de euros anuales y al 50 por ciento entre la Junta y los Feder, lo que obliga a conectar la investigación con empresas. Esta estrategia responde a su consideración sobre el papel que la universidad, en la coyuntura atravesada en los últimos años y “con gente pasándolo mal”. “Queremos conectar la investigación con el desarrollo”, incidió.
Asimismo y tras defender el crecimiento “muy sustancial” de la partida desde 2014, cuando contaba con 1,8 millones, Fernando Rey recordó que la de Educación no es la única consejería que contempla fondos para investigación en la comunidad.
