Fuentepelayo acoge ya la XXXIV Real Muestra de Teatro Especial, reservada para personas con capacidades diferentes, que cada año cuenta con más público, como pudo comprobarse en la primera jornada, con el auditorio de la Casa de la Cultura a rebosar.
La asociación Taller Cultural de Fuentepelayo, en su condición de organizadora del evento, había preparado con meticulosidad todo el entramado para lograr el éxito y nada falló para que así fuera. El objetivo se cumplió en su totalidad y por encima de las máximas expectativas creadas, gracias a las bondades escénicas de los grupos actuantes en la primera sesión del ciclo.
Inauguró la Real Muestra el grupo Cosva, de Valladolid con la obra ‘El bosque del amor’, una representación sobria en honor de Shakespeare, en la que destacó la amplia gama de vestuario exhibido en los distintos actos. Seguidamente tomaron el protagonismo los componentes del grupo soriano Santa Isabel, quienes exhibieron un potencial artístico digno de mención, tanto a nivel grupal como en la faceta individual de los protagonistas de la obra que subieron a escena, ‘El coche veloz’.
Respecto a la actuación de grupos teatrales de la provincia de Segovia, le correspondió hacer la primera incursión en la Muestra al grupo Colorines, de los Hermanos de la Cruz Blanca, cuyos componentes derrocharon esfuerzo e ilusión en el escenario. Gracias a la profesionalidad de Vanesa Hernández como directora, la obra ‘Una historia de ratones’ fue un canto a la inocencia a través de un sencillo y emotivo montaje.
Cerró la jornada el grupo San José, de la capital. Era éste el colectivo referencial normalizado del día, y supo ejercer su papel. Sobre el escenario, un despliegue de recursos plenos de imaginación y belleza plástica. Esteban Monjas y sus colaboradores explicitaron un catálogo de estilos en los que la magia, los títeres, lo clásico y la modernidad congeniaban de maravilla con actores de los primeros niveles educativos, que dejaron muy alto el listón.